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Alianzas públicas, privadas, comunitarias

Cuando hablamos de desarrollo sostenible, nos referimos a las tres esferas: económicas, ambientales y sociales; en igualdad de importancia y con visión de largo plazo. Cosa que hoy en día no sucede. Tenemos el caso del sector energético donde muchas veces prima lo económico, en segundo lugar lo ambiental y luego, en última instancia y porque existe normas que cumplir, lo social y lo comunitario. Y es con esta última variable donde muchos proyectos de gran envergadura han topado, a niveles de ser rechazados por las comunidades, proyectos que en muchos casos son necesarios para el país.

Por Juan Pedro Pinochet

En el contexto actual del país; tenemos por un lado, una sociedad que cada vez más hace sentir su posición y sus ganas de ser considerados, ya sea por verse afectados  en su calidad de vida o por amenazas de proyectos que se desarrollarían  en su localidad y, por otro, a un sector empresarial un tanto confundido; que tiene el nivel más bajo de confianza por parte de la ciudadanía y -así y todo-, quiere seguir avanzando en lo que le es inherente: emprender e invertir. Por último, encontramos una autoridad que no ha dado señales claras y no ha generado canales de participación activa, quizás por falta de convicción.

Lo que está claro es que todos queremos mejorar la calidad de vida en los ámbitos: económico; medioambiental y social, lo que en definitiva es el desarrollo sostenible.  Para esto, y sin que los distintos actores se salgan de su rol y renuncien a lo que son y se espera de cada uno, considero muy necesario el que se generen instrumentos de políticas públicas que vayan orientadas a fomentar  y operacionalizar alianzas publicas-privadas-comunitarias.  Este tipo de alianzas pueden darse por localidad o temáticas y no necesariamente debe ser de gran formato.

Cuando hablamos de desarrollo sostenible, nos referimos a las tres esferas: económicas, ambientales y sociales;  en igualdad de importancia y con visión de largo plazo. Cosa que hoy en día no sucede. Tenemos el caso del sector energético donde muchas veces prima lo económico, en segundo lugar lo ambiental  y luego, en última instancia y  porque existe normas que cumplir, lo social y lo comunitario. Y es con esta última variable donde muchos proyectos de gran envergadura han topado, a niveles de ser rechazados por las comunidades, proyectos que en muchos casos son necesarios para el país. Pues bien, lo que postulamos es  “nivelar para arriba lo social” desde el inicio mismo de los proyectos, y por la vía de las alianzas: publicas-privadas-comunitarias. Y no sólo  por la senda de la regulación.

Lo más importante es que se conforme una mesa de trabajo donde cada uno aporte desde su identidad, experiencia y conocimiento de la realidad. La comunidad es vital por cuanto conoce y vive la realidad en cuestión, aportando también muchas veces el ingenio a las soluciones. La empresa contribuye no sólo con recursos, sino con gestión y conocimiento técnico, elementos esenciales en comunas apartadas. Por último, la autoridad contribuye con el acceso a recursos y con el marco normativo.

Por lo tanto cada uno desde su rol puede aportar a una estrategia común que vaya en beneficio de todos (valor compartido).  El proyecto se vuelve más trasparente y  gobernable, a la vez que se generan vínculos de confianza y, lo más importante, todos contribuimos al bien común.

Déjanos tu comentario

  • pablo

    Sin duda, que hoy las empresas deben cambiar su pirámide y comenzar a trabajar con la comunidad en forma directa, humanizando a la empresa. En el caso de Freirina, no me cabe duda, que la RSE la hicieron desde el escritorio y con cero capacidad empática. Lo digo, ya que en LO Miranda, comuna de Doñihue, Agrosuper supo trabajar directamente con la comunidad, y hoy son parte importante de hacer empresa.

    Debemos cambiar la mirada de desarrollo, y crecimiento, donde el desarrollo local, la descentralización e identidad regional sean algo tangible en sus acciones.