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Chile, un país resiliente

Luego de haber conmemorado el 205 aniversario de nuestro país y después del terremoto que afectó a la cuarta región, nuevamente podemos decir que Chile se ha construido de manera resiliente, que los que aquí habitamos logramos reponernos ante los embates de la naturaleza, aprendemos de ellos y somos capaces de ponernos de pie para continuar al otro día con la vida.

Por Verónica Monroy
Verónica Monroy, directora Social Nacional del Hogar de Cristo

Luego de haber conmemorado el 205 aniversario de nuestro país y después del terremoto que afectó a la cuarta región, nuevamente podemos decir que Chile se ha construido de manera resiliente, que los que aquí habitamos logramos reponernos ante los embates de la naturaleza, aprendemos de ellos y somos capaces de ponernos de pie para continuar al otro día con la vida.

Claramente, en cualquier otra parte del mundo un sismo de menor intensidad hubiese significado no sólo mayor caos, sino también aún más muertes y heridos.

En este sentido, es importante que los chilenos valoremos cómo la naturaleza nos ha ido educando -a través de diversas catástrofes- para entenderla y sobrellevarla, así como también es necesario reconocer nuestra fragilidad y el cuidado que debemos tener para seguir haciendo comunidad en esta extensa faja de tierra llena de accidentes geográficos.

Sin embargo, también debemos admitir el lado más doloroso de las catástrofes, aquel que evidencia que quienes viven en pobreza siempre son los más perjudicados y a quienes más les cuesta reponerse. Sólo en este terremoto, tres de los fallecidos fueron personas en situación de calle, mientras que a nivel de vivienda quedó claro que los adultos mayores son los más perjudicados y por ende quienes más necesitan nuestra ayuda en estas catástrofes, por cuanto no cuentan con el capital ni el tiempo necesario para volver a levantar sus hogares.

La solidaridad espontánea de los chilenos y la esperanza que se prolonga permanentemente, son características de los chilenos que siempre salen a relucir en época de catástrofes, las cuales esperamos tengan vuelo para surgir al margen de las desgracias que nos azoten.

Por ello, esperamos que los embates de la naturaleza también nos ayuden a tomar conciencia de una necesaria y permanente solidaridad con aquellas vidas constantemente “terremoteadas” por la falta de apoyo y la exclusión de la sociedad, tsunami que afecta a más de 1 millón de compatriotas que viven en pobreza.

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