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Ciudadanía responsable: otro hilo conductor entre los Papas Santos

Lo que tan claro nos lo dice el Evangelio y lo refrendan en la vida concreta de hoy estos dos santos de la Iglesia Católica, es fundamental para un desarrollo íntegro la participación y la responsabilidad de la misma ciudadanía, respetando la dignidad de cada cual y reconociendo efectivamente su igualdad.

Por Benito Baranda, columnista Sociedad Anónima.
Benito Baranda, representante de organizaciones sociales

Benito Baranda.

Para que efectivamente las sociedades respeten las libertades de las personas y colaboren en una auténtica formación de la conciencia moral de ellas, es necesario trabajar por una ‘ciudadanía responsable’. Esa fue una de las tantas líneas magisteriales y pastorales del Papa Juan Pablo II, en ella se unió a una tradición que inicio con energía a finales del siglo 19 el Papa León XXIII y que fue retomada –con la sombra aun de la gran guerra- por el Papa Juan XXIII, de hecho el Cardenal Wojtyla es heredero de la riqueza del Concilio Vaticano II que el Papa Bueno convocó.

Hay ciudadanos que usufructúan del Estado y de los demás negándose o poniendo obstáculos a la exigencia de aportar a la sociedad, comportándose de manera injusta y dañando gravemente la convivencia; hay otros que esperan que los Gobiernos les resuelvan los problemas y hacen poco por tomar la iniciativa y controlar sus vidas, son presos de los subsidios, los bonos, el asistencialismo y de la nula participación; y hay otros que –independiente de su posición social, política, ética o religiosa- se consideran constructores de la sociedad, participan activamente y se sienten efectivamente actores relevantes en la búsqueda de la justicia, la igualdad en las oportunidades y el desarrollo económico, social y cultural.

Fue esa semilla la que con maestría el Papa Juan XXIII dejó de regalo a la Iglesia y el mundo en la cuarta parte de su encíclica ‘Mater et Magistra’ y en ‘Pacenm in Terris’, en la primera nos llama a la  ‘reconstrucción de las relaciones de convivencia en la verdad, en la justicia y en el amor’, y en la segunda se mete de lleno en la convivencia humana, en los derechos y deberes, y en la necesidad de participación, cooperación y responsabilidad.

Similares aportes nos donó el Papa Juan Pablo II en numerosas de sus encíclicas, exhortaciones, homilías y discursos, en sus intervenciones públicas al visitar países (como por ejemplo en su estadía en Chile), y en las frecuentes alocuciones en el Vaticano. Sin embargo es en la encíclica ‘SollicitudoReiSocialis’ en la que queda más patente la urgencia de un vínculo diferente entre los seres humanos que nos lleve a un ‘desarrollo integral’ que él conecta con ‘los derechos del hombre’; radica su mensaje en la ‘igualdad fundamental’ entre los seres humanos la que debe realizarse en el marco de la solidaridad y la libertad.

Es mucho mejor cooperar que competir (y poner al servicio de todos ésta última), luchar por el bien común que solo mirar aquel individual (‘gigante egoísta’) y pensar más en los demás que en uno mismo en las decisiones que tomamos diariamente. Lo que tan claro nos lo dice el Evangelio y lo refrendan en la vida concreta de hoy estos dos santos de la Iglesia Católica, es fundamental para un desarrollo integró la participación y la responsabilidad de la misma ciudadanía, respetando la dignidad de cada cual y reconociendo efectivamente su igualdad.

 

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