Ciudades Amigables

El envejecimiento poblacional es el resultado de dos factores principales: aumento en la expectativa de vida y disminución de las tasas de natalidad. Esta categoría converge con otras tendencias globales que darán forma a nuestra futura sociedad, donde se encuentran: urbanización, globalización, migración, revolución tecnológica, cambios climáticos y transición epidemiológica.

Por Pablo Pizarro, director de Proyectos de Fundación Oportunidad Mayor.
Pablo Pizarro, director de Proyectos de Fundación Oportunidad Mayor.

En Chile una persona celebra su cumpleaños número 60 cada una hora. Muchas de ellas van a vivir adicionalmente veinte años más, lo que implica que podríamos hablar de envejecimiento exitoso y de una revolución de la longevidad.

El envejecimiento poblacional es el resultado de dos factores principales: aumento en la expectativa de vida y disminución de las tasas de natalidad. Esta categoría converge con otras tendencias globales que darán forma a nuestra futura sociedad, donde se encuentran: urbanización, globalización, migración, revolución tecnológica, cambios climáticos y transición epidemiológica.

Estos cambios impactan la manera de cómo organizamos nuestras ciudades y es por ello que es relevante detenerse a analizar cómo proyectamos estas ciudades del futuro con una población principalmente envejecida, donde se espera que para el año 2030, 1 de cada 4 chilenos sea una persona mayor.

Esta revolución de la longevidad nos fuerza a abandonar las nociones existentes de “tercera edad” para llevarlas a los principios del envejecimiento activo que procura reconocer derechos e identidades particulares de las personas mayores y promover un envejecimiento saludable, que le dé sentido a sus vidas hasta su último respiro.

En el año 2005, la Organización Mundial de la Salud, dio inicio al proyecto global de “Ciudades Amigables”. Una ciudad amigable con los mayores alienta el envejecimiento activo mediante la optimización de las oportunidades de salud, participación y seguridad, a fin de mejorar la calidad de vida de las personas a medida que envejecen. En términos prácticos, una ciudad amigable con la edad adapta sus estructuras y servicios para que sean accesibles e incluyan a las personas mayores con diversas necesidades y capacidades. Este proyecto se organiza en 8 ámbitos: Los tres primeros se refieren a espacios al aire libre y edificios, transporte y vivienda, como características clave del entorno físico de una ciudad. Éstos influyen fuertemente sobre la movilidad personal, la seguridad contra lesiones y contra la delincuencia, la conducta hacia la salud y la participación social.

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Otros dos puntos son el respeto y la inclusión social que se refieren a las actitudes, el comportamiento y los mensajes de otras personas y de la comunidad en su conjunto hacia los adultos mayores, lo que impacta en el bienestar mental. Un quinto tema es la participación social que hace referencia a la participación de la tercera edad en actividades de recreación, socialización, culturales, educativas y espirituales. Los dos siguientes ámbitos son la participación cívica y el empleo que se refiere a las oportunidades de ciudadanía, trabajo remunerado y no remunerado; está asociada tanto al entorno social como a los determinantes económicos del envejecimiento activo. Las dos últimas áreas temáticas: comunicación e información y servicios de apoyo comunitario y de salud, involucran tanto a los entornos sociales como a los determinantes de salud y servicios sociales. (OMS, 2007).

Las personas mayores, en particular, requieren entornos de vida facilitadores y de apoyo para compensar los cambios físicos y sociales ligados al envejecimiento. Lograr que las ciudades sean más amigables con la tercera edad constituye una respuesta necesaria y lógica para promover el bienestar y el aporte de los residentes urbanos de mayor edad y mantener ciudades prósperas. Dado que el envejecimiento activo es un proceso que dura toda la vida, una ciudad amigable con los mayores es una ciudad amigable para todas las edades.

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  • Paulina Alejandra Pizarro Giad

    Muy buena columna. Que importante es que jóvenes piensen en cómo se puede ir mejorando nuestra sociedad a largo plazo y no sólo centrarse en la cultura de “lo inmediato”. Hoy en día, los adultos mayores son un gran aporte a la sociedad, deben ser escuchado, y respetados. Tienen mucho que entregar, pero debemos ser capaces de brindarles las herramientas para que puedan seguir contribuyendo de forma digna y valorada.