Menú

Crecimiento en Justicia no necesita caridad

Los dolores generados por las compensaciones laborales injustas en el mediano y largo plazo no pueden ser reparados ni con bonos estatales ni dádivas caritativas espontáneas.

Este crecimiento que esperamos se sostenga en el tiempo, debe en primer término estar al servicio de los propios trabajadores y de las empresas en donde trabajan, ellos y ellas deben ver concretamente que su calidad de vida va mejorando principalmente como fruto de su esfuerzo y del aprovechamiento de las oportunidades que le brinda la misma empresa y otras que le entrega el Estado por intermedio de sus políticas sociales.

Por Benito Baranda
Sociedad Anónima

Desde los inicios de la humanidad trabajar ha sido un imperativo de subsistencia, sin embargo hoy entendemos también el  trabajo como un lugar donde el ser humano puede realizarse y dignificarse,  un espacio desde donde cada persona puede aportar al desarrollo y bienestar propio, de su familia y de toda la humanidad.

Actualmente, cuando en Chile estamos entrando en una nueva fase de crecimiento económico más acelerado, con creación de mayores puestos de trabajo,  es fundamental cuidar la orientación de este crecimiento y la calidad de los empleos que se van generando.

Recordemos que no cualquier empleo dignifica al ser humano y crea valor dentro de nuestras familias y comunidades, podemos asegurar que empleos que denigren al ser humano pueden generar  riqueza material a costa de injusticias,  no permitiendo un desarrollo sostenible y una superación de la pobreza que perdure en el tiempo, y siendo fuente de nuevas injusticias sociales que  dañan al trabajador y a su familia e incuban malestar social.

Los dolores generados por las compensaciones laborales injustas en el mediano y largo plazo no pueden ser reparados ni con bonos estatales ni dádivas caritativas espontáneas.

Este crecimiento que esperamos se sostenga en el tiempo, debe en primer término estar al  servicio de los propios trabajadores y de las empresas en donde trabajan, ellos y ellas deben ver concretamente que su calidad de vida va mejorando principalmente como fruto de su esfuerzo y del aprovechamiento de las oportunidades que le brinda la misma empresa y otras que le entrega el Estado por intermedio de sus políticas sociales.

Por ello se dice que el crecimiento económico pasa a ser desarrollo cuando afecta la integralidad de la persona, su familia y comunidad, cuando los individuos perciben un trato de justicia y más y mejores posibilidades de progreso social para su hogar. Se sabe que el empleo digno, productivo y estable,  es un gran trampolín para el  desarrollo social, la superación de la exclusión social y la pobreza.

Las personas y familias suelen solicitar trabajo más que subsidios o dádivas, aspiran en éstos a comprometerse responsablemente, a ser tratados respetuosamente  y que le sean reconocidos  sus derechos. A su vez desean contribuir a un buen clima laboral para el logro de los objetivos de la empresa o servicio y para el propio desarrollo profesional. Por último ambicionan también  que su vida laborar sea compatible con la de su hogar, que ésta no los lleve a alienarse y olvidarse de la vida matrimonial, de la crianza de los hijos y de la conformación de una familia.

Esta tarea implica un alto grado de conciencia y responsabilidad de empresarios y trabajadores, en especial en tiempos de bonanza donde las personas con mayor razón debemos cuidar la forma en que se hacen los negocios y la manera en que realizamos nuestro trabajo. Como señalaba San Alberto Hurtado “por el trabajo el hombre da lo mejor que tiene: su actividad personal, algo suyo, lo más suyo: no su dinero, sus bienes, sino su esfuerzo, su vida misma”.

Esperamos que estos años que vienen nos permitan  crecer en ‘más y mejor trabajo’, con trabajadores más realizados, formados y capacitados,  y con sus familias más felices, con oportunidades y seguras, lo que sin lugar a dudas contribuirá a una sociedad más igualitaria y por lo tanto con mayor armonía y paz.

Déjanos tu comentario