Desde Chile para Davos 2016

Si bien había tenido el privilegio de participar en el “Davos de Verano” en China, el encuentro en Suiza no tiene punto de comparación. Este año fueron más de 50 jefes de estado, a un foro claramente condicionado por los atentados de París y la amenaza terrorista en Europa; la crisis de refugiados Siria, el acuerdo sobre cambio climático alcanzado en la COP21; el bajo precio de los commodities en general y del petróleo en particular, la desaceleración económica global y la propuesta de Klaus Shwab respecto de que hemos entrado a la cuarta revolución industrial. Una dónde la tecnología y las máquinas pueden llegar a condicionar el destino de la humanidad.

Por Gonzalo Muñoz
Gonzalo Muñoz, Co fundador de TriCiclos, Sistema B y director de Sociedad Anónima.

Participar del World Economic Forum en Davos es un privilegio. Se trate de tu primera o tu cuadragésima sexta participación. Vayas como sponsor, speaker o staff. Seas un jefe de estado o un emprendedor social. Pocos encuentros en el mundo tienen la capacidad de congregar personas tan diversas, cada una con altísimo potencial de impacto en el estado general del mundo.

Si bien había tenido el privilegio de participar en el “Davos de Verano” en China, el encuentro en Suiza no tiene punto de comparación. Este año fueron más de 50 jefes de estado, a un foro claramente condicionado por los atentados de París y la amenaza terrorista en Europa; la crisis de refugiados Siria, el acuerdo sobre cambio climático alcanzado en la COP21; el bajo precio de los commodities en general y del petróleo en particular, la desaceleración económica global y la propuesta de Klaus Shwab respecto de que hemos entrado a la cuarta revolución industrial. Una dónde la tecnología y las máquinas pueden llegar a condicionar el destino de la humanidad.

Por mi parte, como uno de los dos latinoamericanos invitados como Emprendedor Social Global de la Schwab Foundation, iba con el objetivo de aportar a la discusión respecto de la evolución que le cabe al sector privado para aportar soluciones públicas con potencial de escala, máxime cuando se trata de emprendimientos socio ambientales que aspiran a generar resultados financieros positivos (el lucro en Chile tiene mala fama), además de impacto positivo social y ambiental. Lo que llamamos triple impacto. En ese sentido me tocó exponer en el panel televisado “A glocal approach for sustainable development”, donde discutimos el rol de las iniciativas locales y de las comunidades para ayudar a resolver los grandes desafíos globales, agrupados en los 17 objetivos de desarrollo sustentable de la ONU (SDGs). En mi intervención expuse como las Empresas B y otras empresas con propósito están actualmente consiguiendo aportar a esos objetivos específicos desde sus modelos de negocios, y a su vez mostrando un camino concreto para que el sector empresarial deje de ser parte del problema y asuma su rol en la urgente solución.

Tener una conversación de ese tipo con el premio Nobel de la Paz Muhammad Yunus, el premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz, el primer ministro canadiense Justin Trudeau y el ministro de Hacienda de Chile Rodrigo Valdés, definitivamente es algo que no olvidaré y de lo cual estoy muy agradecido.

También participé del lanzamiento del documento “El futuro de la industria del plástico”, donde tuve el honor de trabajar por varios meses con un grupo reducido de especialistas globales, como parte del panel asesor de la Ellen McArthur Foundation y la iniciativa de economía circular del World Economic Forum, hasta llegar a este texto que llamamos el “Global Plastic Packaging Roadmap”, como guía para gobiernos, empresas y sociedad civil respecto de hacia dónde creemos que es urgente se mueva la industria de la desechabilidad en el mundo entero. Los datos de la cantidades de plástico en el ambiente son escandalosos (sólo en los océanos es 1 ton por cada 3 de peces) y resulta imperativo perfeccionar el desempeño de esa industria. En ese ámbito la Fundación Schwab me permitió iniciar fascinantes trabajos con personas como la misma Ellen McArthur y William McDonough, quienes me han inspirado desde hace años con sus libros y charlas.

Me alegró escuchar de un miembro del directorio de la Fundación Schwab que por primera vez en la historia del foro ya nadie preguntó “¿Qué quiere decir ser un emprendedor social?”. Es cada más evidente que ese reducido grupo de “locos innovadores” está aportando nuevas miradas y herramientas para abordar algunas de las tantas crisis que ya resultan evidentes.

El mundo está cambiando porque necesita urgentemente cambiar.

Cuando el diagnostico es tan claro, no hay que tener miedo al tratamiento, aunque resulte doloroso. No seamos como aquella persona que murió negando su enfermedad mientras buscaba un médico que le dijera que estaba sano.

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  • Eduardo Munoz

    Felicitaciones Gonzalo por haber sido invitado a tan selectivo encuentro mundial, y por tu – al parecer – destacada participación. Me gustaría colaborar en tus iniciativas (por si aca no ando buscando pega…tengo una buena).