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Educación inclusiva: logros y desafíos

Por Juan Enrique Guarachi, Director Ejecutivo Fundación Belén Educa
Juan Enrique Guarachi, Director Ejecutivo Fundación Belén Educa

Son muchas las fundaciones e instituciones educacionales que están desarrollando proyectos de calidad, especialmente en poblaciones con mayores índices de pobreza. Son proyectos que tienen convicciones tales como “todos los niños pueden aprender”.

Poco a poco, el Estado y los ciudadanos de Chile proclaman la importancia de la inclusión, sin distinción, para la educación de sus hijos. Éste es el centro de nuestra atención. La educación tiene que ser la herramienta para el crecimiento y desarrollo de los estudiantes, y el objetivo es que ningún niño se nos quede atrás.

Sin embargo, en esta aldea global también se han incluido los niños de otras latitudes. Son miles de extranjeros que han migrado a nuestra patria junto a sus familias. Hoy, en los 12 colegios de la Fundación Belén Educa, tenemos 750 alumnos de Perú, Ecuador, Venezuela, Colombia, Haití, que representan un 6% de la matrícula.

Esto es lo que debe primar en nuestra sociedad: el valor de la integración, de la generosidad, de la diversidad. Este es el legado que tenemos que dejar a nuestros hijos y nietos, una sociedad que se preocupa de todos, que no excluye a nadie.

Con todo este esfuerzo y cambio de actitud en nuestra calidad humana, aún nos queda una deuda importante, que estos últimos años se ha evidenciado con más fuerza. Son aquellos niños y jóvenes que están fuera del sistema escolar, que no han terminado octavo básico y otros que no egresaron de cuarto medio: más de 100 mil en todo el país. El desafío es cómo los incluimos, cómo hacemos de nuestros colegios, escuelas y liceos lugares acogedores y abiertos, donde estos niños y jóvenes se sientan a gusto y se reencuentren con el valor de los estudios y de su formación. En general son personas afectadas dramáticamente por la pobreza y la exclusión. Viven en barrios y poblaciones de alto riesgo social y, lo que es más brutal, están expuestos a la deshumanización producto de la droga, prostitución y delincuencia. Esta es la deuda pendiente que tenemos que corregir. En una columna anterior comenté la experiencia de Súmate (Hogar de Cristo), que atiende a estos niños y con muy buenos resultados. Belén Educa, en conversaciones con Súmate, pretende generar una alianza para que juntos podamos dar respuesta a este importante desafío, y así podamos invitar a otros —en particular al Estado de Chile— para alcanzar una inclusión total.

Fuente: La Segunda

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