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No es lo mismo

No es lo mismo educar a un niño que vive en la ruralidad y al que vive en una ciudad. No es lo mismo educar al que proviene de un sector vulnerable y al de clase media o alta. Tampoco es lo mismo la educación de un niño que trae un bagaje cultural familiar con aquel que no lo tiene; ni la gran diferencia que implica contar con el apoyo familiar al momento de recibir educación.

Por Verónica Abud

Ya van cuatro ministros de educación. Las movilizaciones estudiantiles han remecido al país y los actores políticos no han sido capaces de llegar a acuerdos que permitan resolver los problemas que se arrastran por largo tiempo

Me atrevería a plantear como la razón fundamental es que no hemos sabido “tomar al niño como centro del aprendizaje y de ahí construir las políticas necesarias que permitan su desarrollo integral”. Esto significa que no hay una sola solución igual para todos, sino que una variedad de soluciones debido a la variedad de problemas que hay que enfrentar.

No es lo mismo educar a un niño que vive en la ruralidad y al que vive en una ciudad. No es lo mismo educar al que proviene de un sector vulnerable y al de clase media o alta. Tampoco es lo mismo la educación de un niño que trae un bagaje cultural familiar con aquel que no lo tiene; ni la gran diferencia que implica contar con el apoyo familiar al momento de recibir educación.

No hay punto de comparación entre estudiar en la modalidad científico-humanista y en la técnico profesional; en un colegio que selecciona a uno que no selecciona; y así podemos enumerar cientos de factores que hacen la diferencia.

Una política educacional debiera entregar los lineamientos generales que el país necesita y luego tener la flexibilidad de permitir proyectos educativos que pongan al niño como centro del aprendizaje. Sólo si partimos desde el niño y sus reales necesidades seremos capaces de construir políticas que solucionen los problemas de calidad y equidad.

Y una de las mejores estrategias para que esto suceda es estar en contacto con la realidad de los jardines, colegios, universidades y  centros de formación técnica. La observación y conocimiento de esta realidad es el único camino para mejorar. Y la autocrítica de todos los actores involucrados, que es el primer paso para avanzar.

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  • Jorge Olivo

    La escuela de hoy ¿responde a los desafíos del siglo XX?

    La escuela de hoy no responde a los intereses de los
    niños de hoy. La escuela de hoy es aburrida, homogeneizante, punitiva, y
    principalmente, responde a un mundo que se quedó en el siglo pasado. El
    curriculum instalado, en este país, busca resultados y la vida son emociones
    envueltas en procesos que debieran superar el asignaturismo.

    La escuela de hoy está preocupada de que cada niño o
    niña y jóvenes obtengan “buenos resultados” en base a la memorización de
    contenidos, fundamentalmente, más que el sentido de lo aprendido. Hoy en las
    escuelas y en los liceos “la cola mueve al perro”. Es decir, las pruebas
    nacionales, Simce y PSU, mueven al curriculum. Como muestra de ésta
    situación, en las escuelas y los liceos, se les dedica dos o tres meses,
    en períodos previos a realizar “ensayos” para esas pruebas.

    Dicho en otras palabras, desde la Escuela Internado G -35 de
    Visviri de la Región de Arica y Parinacota hasta la escuela F-50 de Villa las
    Estrellas de la Región de Magallanes y la Antártica de Chile, tienen el mismo
    curriculum diseñado, planificado, organizado, administrado, controlado y medido
    por el nivel central. Es más, compiten de la misma manera, en el Simce, como si
    las 15 Regiones, 54 provincias y 345 comunas fueran idénticas. Y si quisiéramos
    complementar el diagnóstico diríamos que el curriculum imperante es
    basado en objetivos, en donde las
    bases institucionales son los contenidos y sus paredes refractarias son el
    conductismo y la memoria de corto plazo.

    El tema es que hoy estamos en el siglo XXI, en el cual
    los niños tienen múltiples formas y maneras de acceder a la información y al
    conocimiento. No solo la escuela forma o deforma. Los niños de hoy son
    hiperactivos, hipertextos y triple pantallas. Es decir, tienen variadas y
    simultáneas plataformas interactivas para aprender, en
    donde el motor de sus acciones de aprendizajes es la emoción. En pocas
    palabras, existen diversos ambientes de aprendizajes, en los cuales los niños y
    jóvenes pueden desarrollar sus habilidades y competencias.

    Si tenemos dudas o desconocemos el desarrollo neuronal de
    los niños de hoy, sus maneras simultáneas de aprender y los modos de cómo
    aprenden, es cosa de mirar a nuestros hijos, a los nietos o a los niños de
    menos de 10 años que pululan por las casas o por la calles, con alguna pantalla
    interactiva o algún video juego .

    Hoy más que memorizarlo todo… los niños deberían saber
    observar; buscar; seleccionar; ordenar; relacionar; comparar; analizar;
    concluir; opinar; proponer; elaborar; y desarrollar todas aquellas habilidades
    y competencias que den sentido a la era en que estamos viviendo.

    Concluyendo, la escuela de hoy debe emocionar, atraer,
    reencantar, entretener, acompañar y orientar a los niños de hoy, tratando
    de ser mínimamente invasivos, para que estos puedan desarrollar la maravillosa
    aventura de aprender por si mismos.

    OLIVILLO

  • No es lo mismo….Todos somos individualidades irrepetibles sometidas a situaciones particulares y únicas que interpretamos desde un punto de vista muy subjetivo, todo lo cual condiciona nuestros pensamientos y nos lleva a sacar conclusiones diversas moldeando en cada uno de nosotros diferentes opiniones de lo que es la vida, lo que nos lleva a que existan una multiplicidad cuantiosa de formas distintas de apreciarla. No es lo mismo porque no encontrarás dos iguales en el mundo. Un mundo en plural y con una sana tendencia a lo multifacético.