El deporte que impacta la vida de las personas através de Fundación Fútbol Más

A un par de días de llegar a vivir a San Vicente, en Talcahuano, un folleto entró por debajo de la puerta, donde los invitaban a jugar en la cancha del barrio, algo que Alex nunca había hecho, Marisol lo acompañó a la primera reunión y pensó que esta vez debía ser distinto y comenzaron a asistir a los entrenamientos. Se trataba de las clases de Fundación Fútbol Más, organización que trabaja con niños en talleres sociodeportivos para que desarrollen habilidades para la vida como el respeto, el trabajo en equipo, la integración de los migrantes y la equidad de género.

Esta semana se celebra el Día Internacional del Deporte, una instancia creada por la ONU para recordar que sin importar el tipo de práctica deportiva, se pueden provocar cambios sociales a través de sus disciplinas. Esta semana el organismo llamó a usar el deporte como un agente transformador de la vida de las personas.

Alex tiene ocho años, sale del colegio a las 16.30, todos los martes y jueves se apresura para llegar rápido a su casa, es día de entrenamiento en la cancha del barrio. Son las 17:30 y escucha atento al profesor. Aprende en esta clase qué es la empatía, un par de minutos después aplauden para celebrar el inicio de la clase y corre tras el primer balón. Hace seis meses, Alex no jugaba fútbol y no salía de su casa, la población donde vivieron por años era reconocida por el alto consumo de drogas y por estar habitada por bandas de traficantes, “en todas las esquinas se consume droga” explica Marisol, mamá de Alex.

A un par de días de llegar a vivir a San Vicente, en Talcahuano, un folleto entró por debajo de la puerta, donde los invitaban a jugar en la cancha del barrio, algo que Alex nunca había hecho, Marisol lo acompañó a la primera reunión y pensó que esta vez debía ser distinto y comenzaron a asistir a los entrenamientos. Se trataba de las clases de Fundación Fútbol Más, organización que trabaja con niños en talleres sociodeportivos para que desarrollen habilidades para la vida como el respeto, el trabajo en equipo, la integración de los migrantes y la equidad de género.

Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el deporte es un facilitador importante del desarrollo. “Reconocemos su creciente contribución al desarrollo y a la paz en cuánto a su promoción de la tolerancia y el respeto y los que aporta al empoderamiento de las mujeres y los jóvenes, tanto a nivel individual como comunitario, dice la ONU, organismo que esta semana llamó a que a potenciar el uso del deporte como un instrumento de paz y unidad entre los seres humanos, sobre todo en momentos en que el respeto por la diversidad es un tema a nivel global.

La necesidad de usar el barrio para proteger

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Los datos de la última Encuesta Nacional de Hábitos de Actividad Física y Deporte realiza por el Ministerio del Deporte, revelan que el 54% de las personas que hacen alguna actividad física en Chile, prefieren hacerlo en recintos públicos o espacios abiertos a la comunidad, una oportunidad para usar el deporte como un espacio de reunión de los barrios, que en Chile aún es tarea pendiente.

“El trabajo que están realizando diversas organizaciones está abriendo una nueva mirada sobre las capacidades que tiene el la práctica deportiva, no sólo como algo ligado a la salud y el bienestar físico, sino también su impacto en el desarrollo de los barrios y comunidades”, dice Guillermo Rolando, director ejecutivo de Fundación Fútbol Más.

Según el área de estudios de dicha fundación, el trabajo de un año tiene un impacto moderado en distintos niveles. Uno personal, en una mejora física y en el desarrollo de ciertos elementos psicosociales en los niños, y otro a nivel comunitario con los adultos. Por ejemplo, los niños que participaron de las clases sociodeportivas al cerrar un año de trabajo declaran sentirse más confiados en sus capacidades personales, sienten que han formado vínculos de confianza con sus pares y físicamente presentan menor riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares. En el caso del barrio, por ejemplo, los apoderados manifiestan mejores niveles de confianza respecto a sus vecinos y hacia los extranjeros. Además, el espacio público, la cancha, ahora se percibe como un espacio protegido y seguro.

“Fueron ocho años de proteger a mi hijo para que no se acercara al consumo, por eso no salía solo. Siempre iba acompañado por nosotros, a veces lo dejo ir solo a la cancha, está mucho más independiente y mi mamá que lo fue a ver jugar el otro me decía que ya no lo veía tan debilucho, que hasta las piernas le han engordado”, dice María.

Son las 8 de la noche y Alex regresa a su casa caminando en compañía de sus amigos del barrio, en la seguridad de las calles, los vecinos saben que son los niños de Fútbol Más que todos los días entrenan y ocupan el espacio para jugar.

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