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El Estado, el Mercado y la Sociedad Civil (1)

En el caso de América Latina vemos cada día con mayor frecuencia el trabajo mancomunado entre el Estado, el Mercado (sector privado-empresas) y la Sociedad Civil. Sin embargo no siempre se han articulado de manera virtuosa estos tres actores, más aún por momentos de la historia pareciera ser que trabajan de manera contradictoria y actúan contra los objetivos de bienestar común, de justicia y de paz social, generando nuevos problemas y aumentando las tensiones y malestar social.

Me tocó participar esta semana en el  excelente Seminario “Hacia un Chile más integrado: fomentando el emprendimiento social” y fui invitado a aportar una reflexión acerca del rol social de los ciudadanos, parte de ello es lo que quiero compartir con ustedes.

El ser humano por naturaleza es un ‘ser social’ y como tal está llamado a construirse desde y con la comunidad que le circunda, partiendo por su familia, su vecindario, su escuela etc… Este vínculo o lazo social[1] es central para el sano crecimiento de cada persona y para el desenvolvimiento de una sociedad y cultura que le permita ‘ser persona’ a cada uno de sus miembros, de lo contrario se generaran las tensiones y conflictos personales y sociales, aquellos que terminan por dañar la realización de las mismas comunidades humanas[2].

Es justamente este ‘sentido social’ (solidaridad), es decir “aquella cualidad que nos mueve a interesarnos por los demás, a ayudarlos en sus necesidades, a cuidar de los intereses comunes”[3], con el que construimos ciudadanía y vamos haciendo un crecimiento verdaderamente humano, es el ‘fundamento de una comunidad significativa’[4].

Los ‘costos de la desintegración social’ son altísimos para las comunidades, las ciudades y los países,  un ejemplo doloroso es la segregación y exclusión generadas a partir de las políticas habitacionales en Chile y en otras partes del mundo, provocando daños tremendos a las comunidades de estos ‘guetos’ y a las de las otras zonas también, debilitando la cohesión social, aumentando la desconfianza ciudadana y  levantando muros de prejuicios e inseguridades desastrosos[5] .  

La historia del mundo en general y la de nuestro continente americano en particular demuestran el valor, la necesidad y el impacto que provoca en la ciudadanía su propia organización para enfrentar y resolver aquellos dolores y problemas que la agobian como sociedad, especialmente la pobreza y exclusión social[6].

Sin lugar a dudas en el actual contexto social, cultural y económico  del mundo y de Chile la articulación de los diversos actores relevantes para el desarrollo de las naciones es básica y no podemos obviarla, en el caso de América Latina vemos cada día con mayor frecuencia el trabajo mancomunado entre el Estado, el Mercado (sector privado-empresas) y la Sociedad Civil[7].

Sin embargo no siempre se han articulado de manera virtuosa estos tres actores, más aún por momentos de la historia pareciera ser que trabajan de manera contradictoria y actúan contra los objetivos de bienestar común, de justicia y de paz social[8], generando nuevos problemas y aumentando las tensiones y malestar social.

Por todo ello, es necesario avanzar en una mayor ‘madurez ciudadana’, donde el valor de lo común y colectivo este por sobre lo individual. Ello solo será posible  con una   cooperación genuina entre el Estado, el Mercado y la Sociedad Civil, y esto nos queda camino por innovar y avanzar.

 



[1] Paugman, S. 2008. Le lien social. Presses Universitaires de France, Paris. Castel, R. 2009 (1995).

[2]Castel, R. 2009 (1995). Las metamorfosis de la cuestión social. Ed. Paidós, Buenos Aires.

[3] Hurtado, A. 1984 (1947). Humanismo Socia. Ed. Salesiana, Santiago de Chile. Pp. 115-118.

[4] Flores, F.; Spinosa, Ch. & Dreyfus

, H. L.  2000.  Abrir nuevos mundos: iniciativa empresarial, acción democrática y solidaridad. Taurus, Aguilar, Chile.

[5]Bourdieu, P. 1999 (1993). La miseria del mundo. EFE Fondo Cultura Económica, Argentina.

[6] Vives, J. L.  2007 (1526 y 1535). El socorro de los pobres y la comunicación de bienes. Ed. Tecnos, Madrid.

Green, D.  2008. De la pobreza al poder: cómo pueden cambiar el mundo ciudadanos activos y Estados eficaces. Oxfam,  España.

[7] VV.AA. BID, 2005. Alianzas sociales en América Latina. BID, New York.

[8] Mendoza, P.; Montaner, C. & Vargas Llosa, A. 1998. Fabricantes de miseria. Plaza & Janés Editores, Barcelona.

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