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El fútbol de los jeques

Y ha llegado la hora de reflexionar –muy deportivamente, claro- si los capitales que aterrizan en el continente deben invertirse en entretención pura o en mover las industrias, parafraseando a Los Prisioneros.

El futuro inmediato del mundo se juega por estos días en Europa. Allí, y no en otra parte, se decidirán las mareas que condicionarán el crecimiento, el empleo y el futuro de muchas políticas sociales en el mundo. Ahí, donde el fútbol es una burbuja y unos pocos jeques y magnates inflan sus sueños en una danza ciega, febril y apasionada.

Por Aldo Schiappacasse

Un español indignado en la Puerta del Sol reclamaba que el gobierno de Rajoy había elegido justo el día del duelo entre la selección de su país e Italia en la Eurocopa para anunciar las millonarias cifras del rescate financiero, dejando en claro que la espúrea relación entre el deporte más popular del mundo y las políticas de gobierno seguían íntima y peligrosamente ligadas.

Mientras Europa toda sufre los rigores del desempleo y la incertidumbre financiera, un grupo de extraños financistas han formado una burbuja futbolera que sirve de bálsamo para los desbordes sociales. Ejemplos al canto. El magnate petrolero ruso Roman Abramovich gastó una fortuna para que el Chelsea ganara por primera vez en la historia el máximo torneo de clubes del Viejo Mundo, con el único propósito de extender sus redes políticas en la influyente capital inglesa. Sulaiman Al Fahim, un jeque de Abu Dabhi , compró a golpe de chequera al Manchester City y lo convirtió en campeón después de 42 años de sequía, invirtiendo en un lapso de tres años casi 300 millones de euros.

Otro jeque, Abdullah ben Nasser Al Than, fue vitoreado en las calles de Málaga luego que inyectara sus petrodólares a la escuadra de Manuel Pellegrini para clasificarlo a las competencias europeas. En medio de la peor crisis en décadas de los españoles, sacó del saco más de cien millones de euros para contratar jugadores. Sheikh Tamim bin Hamad Al Thani vino de Qatar para financiar al Paris Saint Germain, el club parisino que por décadas se mantuvo alejado de los primeros lugares, y en su primer año estuvo a punto de consagrarlo campeón. Un balance positivo, sobre todo considerando las ramificaciones de su imperio inmobiliario que crece como la espuma en la capital francesa.

Los casos sobran. Un consorcio malayo compró el Cardiff, club galés que milita en la liga inglesa. Conocidos como “los pájaros azules”, los nuevos dueños invirtieron una fortuna con la condición que las camisetas no fueran azules, sino rojas y que los pájaros del escudo fueran cambiados por dragones, el animal favorito de los flamantes inversores.

Por eso la polémica crece en el Viejo Continente,  amparada en la comprensible ola de indignación que provoca la danza de dólares que se mueve en torno al fútbol , que de pronto se transformó en vehículo de penetración de nuevos actores en los mercados, pero también en campeonatos que parecen inmunes a la crisis, siempre y cuando el sillón del presidente  esté ocupado por un magnate al estilo de Florentino Pérez.

Por estos días se juega en Ucrania y Polonia –otros dos países afectados por graves problemas sociales-la Eurocopa, que les demandó una inversión elevada en infraestructura y seguridad, sin que la palabra austeridad apareciera en los discursos iniciales. Y ha llegado la hora de reflexionar –muy deportivamente, claro- si los capitales que aterrizan en el continente deben invertirse en entretención pura o en mover las industrias, parafraseando a Los Prisioneros.

El futuro inmediato del mundo se juega por estos días en Europa. Allí, y no en otra parte, se decidirán las mareas que condicionarán el crecimiento, el empleo y el futuro de muchas políticas sociales en el mundo. Ahí, donde el fútbol es una burbuja y unos pocos jeques y magnates inflan sus sueños en una danza ciega, febril y apasionada.

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  • Nelson Palominos G.

    La verdad que para que un equipo pueda ser competitivo, o compra jugadores o los forma, por ello que el dinero manda en muchos clubes del mundo, igual que en nuestro país, sería bueno que los equipos chilenos formen sus jugadores, ya que la generación de chilenos que juega afuera, les han abierto el camino, y después formaran parte de nuestra selección.

  • Luis Aravena Garró

    Puede parecer grotesco lo que voy a decir….pero así como vamos….nos acercamos peligrosamente a un guión de película..(Gladiador),en que unos adinerados, compraban atletas,para que sus familias y ellos mismos, pudieran deleitarse con sus combates…

  • Luis Calquin Zavala

    Estimado Aldo,
    Estos fondos si mueven las industrias, como la inmobiliaria, la automotriz, el lujo, etc, que ademas tienen la virtud de tener mayor valor agregado.

    Por otro lado, es cierto que los valores son altisimos, y podriamos hablar de una burbuja, pero aca esta respaldado por un ingreso por la inversion (futbolista) positivo. Los derechos de transmision, entradas al estadio, membresias, venta de merchansing, turismo, etc etc, hacen que se pague la inversion por el equipo.