Menú

El legado de la “Generación Dorada”

El minuto de silencio realizado por la selección chilena, materializado en un círculo de honor, ha dado la vuelta al mundo y ha puesto en la palestra al deporte como un medio para transmitir los valores universales que debieran unir a cualquier sociedad.

Por Víctor Gutiérrez, director ejecutivo Fundación Fútbol Más
Víctor Gutiérrez, director ejecutivo Fundación Fútbol Más

El minuto de silencio realizado por la selección chilena, materializado en un círculo de honor, ha dado la vuelta al mundo y ha puesto en la palestra al deporte como un medio para transmitir los valores universales que debieran unir a cualquier sociedad.

Lo ocurrido trae a la memoria que no es la primera vez que está ‘Generación Dorada’ de compatriotas nos da un mensaje de respeto y unidad.

Muchos quizás no se recuerdan de que hace cuatro años los hinchas chilenos no teníamos la capacidad de respetar un himno adversario y en cada localía en el Estadio Nacional enviábamos al mundo una señal de escasa educación cívica, con tintes de racismo y discriminación.

Es así como en la Copa América 2015, este mismo grupo de jugadores, alentó a todo el estadio a respetar los himnos de los otros países levantando una tarjeta verde, aludiendo a que la riqueza de Latinoamérica está en la diversidad de sus pueblos y que eso es motivo de festejo y hospitalidad, no de exclusión y violencia.

Aquel mensaje trascendió a nivel mundial y hoy, cuatro años después, podemos decir con orgullo que en Chile respetamos a los equipos visitantes más allá de la contienda deportiva o el resultado de la misma. Millones de niñas y niños chilenos han sido testigos de este mensaje el que trascendió y modificó sus actitudes en el diario vivir. Con este gesto ‘la Roja campeona de América’ colaboró en la formación de ciudadanos que fomenten la integración y valoren la diversidad en la sociedad chilena,  la que  vive un momento único en términos de migraciones, lo que muchos han denominado como ‘el nuevo Chile’.

Hoy, estos jugadores han vuelto a dar una señal. Esta vez a través del minuto de silencio materializado en el círculo de honor realizado con los seleccionados hondureños.

La gesta del Germán Becker es encomiable ya que el equipo, con mucho coraje e incluso desobedeciendo las reglas impuestas, han usado nuevamente su rol de figuras públicas para regalar a todos un momento de respeto mutuo e introspección. Fueron unos cuantos segundos para valorar lo importante de permanecer unidos y crecer de la mano, respetando las diferencias de etnias, y lo que se extrapola a religiones, género u orientaciones sexuales, entre otras.

En tiempos de tensión social por el conflicto en La Araucanía, la ‘Generación Dorada’ vuelve a tomar un rol activo socialmente y nos recuerda que la riqueza de nuestro país está en su diversidad y multiculturalidad. Al parecer sólo desde ahí podremos avanzar para buscar diálogos, soluciones, integración y paz.

Desde hace un lustro hay 23 chilenos unidos por el amor a su país y la camiseta, incluso algunos de ellos han elegido ser chilenos sin siquiera haber nacido en este territorio. Ellos nos han demostrado que es posible convivir y generar espacios de respeto y armonía con objetivos comunes.

Debemos dar las gracias a este puñado de compatriotas que han sabido estampar en nuestra sociedad los valores y mensajes que millones de chilenos compartimos, y que muchas veces no podemos amplificar por no contar con la misma palestra.

Estamos seguros de que el legado de acciones como la realizada en el German Becker permanecerá en la memoria colectiva de Chile, de forma mucho más nítida y trascendental que dos copas, que de seguro, ya están guardadas en una vitrina.

 

 

 

Déjanos tu comentario