En la ventanilla del Gobierno

Hoy, la relación ciudadano-gobierno es más estrecha y por ende este último debiera acercar las políticas para beneficiar directamente al usuario. Los mejores resultados se dan cuando los usuarios intervienen el proceso de diseño de política entregando ideas y soluciones desde la realidad que viven. Es así como los procesos de co-creación entre empresas, sociedad civil y gobierno terminan en planes capaces de reconocer la realidad única de cada sector.

Por Fernando Larraín.
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Fernando Larraín, Acedémico UDP e integrante de Sociedad Anónima.

Una buena política pública debiera ser capaz de recoger los intereses de la mayor cantidad de actores posibles. En este sentido, la democracia a través de sus partidos o de las autoridades electas debiera ser capaz de interpretar a las personas y plasmar sus expectativas en los diferentes programas. Sin embargo, diferentes tendencias –desde las redes sociales hasta la falta de legitimidad de partidos y de los políticos en general- han hecho que sea la misma ciudadanía, a través de agrupaciones, la que levante temáticas y desafíos con el fin de construir un Chile mejor.

Estos movimientos no solo son interesantes de estudiar, sino que colaboran con propuestas concretas y se transforman en actores fundamentales de la creación de políticas públicas. Quien mejor que un emprendedor social de la XV región conoce las trabas y desafíos que tiene a la hora de llevar a cabo su proyecto. O una persona que se acerca a la ventanilla municipal de alguna región del sur es la que sabe mejor el tipo de servicio que debiera recibir.

Hoy en día, la relación ciudadano-gobierno es más estrecha y por ende este último debiera acercar las políticas para que puedan beneficiar directamente al usuario. Los mejores resultados se dan cuando los usuarios intervienen el proceso de diseño de política pública entregando ideas y soluciones desde la realidad que viven. Es así como los procesos de co-creación entre empresas y gobierno, entre empresas y sociedad civil y entre sociedad civil y gobierno terminan en planes que son capaces de reconocer la realidad única de cada sector.

Las políticas públicas necesitan conocer las diferentes visiones y complejidades de cada sector. Si queremos un país que avance hacia la entrega de una mejor calidad de vida necesitamos que sean los ciudadanos los que se involucren en resolver los problemas que los aquejan, y que puedan influir de diferentes maneras para que la política pública pueda representar los diferentes intereses y realidades. Y para ello es importante pasar a la acción. En este sentido, la creación del 101 Soluciones (proyecto liderado por organizaciones de la sociedad civil para que los emprendedores sociales expongan sus trabas para emprender), invitó a todos los actores a subir propuestas para mejorar el diseño y la implementación de las políticas y que estas se traduzcan en beneficio concretos a la ciudadanía. Esta iniciativa no solo es importante porque acerca la realidad del ciudadano sino también porque es una instancia que ha sido capaz de agrupar a muchos organizaciones (cada una con su agenda propia) en torno a un objetivo común: crear un verdadero ecosistema para que el país, desde sus diferentes sectores, sea más inclusivo y desarrollado.

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