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Evolución silenciosa

Atrás quedaron las caritas con barro que extienden una mano, la solidaridad ya no es caridad. La irrupción de América Solidaria, Médicos sin Frontera, Futbol Más y Enseña Chile entre otros, nos dan la oportunidad de entregar conocimiento profesional y tiempo, involucrándose donde está la necesidad, un trabajo en terreno que deja un capital valioso a la hora de intervenir un grupo vulnerable.

Por Loreto Lavín, Directora Fundación Sociedad Anónima
Loreto Lavín
Vicepresidenta ejecutiva Fundación Sociedad Anónima.

El mundo de la fundaciones se mueve. Avanzan cada una a su ritmo, pero sin detenerse a la hora de perfilar su labor, profesionalizarse y hacer alianzas con gobierno y particulares, un modelo que se está instalando como el más exitoso.

Atrás quedaron las caritas con barro que extienden una mano, la solidaridad ya no es caridad. La irrupción de América Solidaria, Médicos sin Frontera, Futbol Más y Enseña Chile entre otros, nos dan la oportunidad de entregar conocimiento profesional y tiempo, involucrándose donde está la necesidad, un trabajo en terreno que deja un capital valioso a la hora de intervenir un grupo vulnerable.

Las platas hoy se rinden y los gastos se demuestran. La transparencia se impuso, fundaciones que reciben fondos de organismos filantrópicos, concursos gubernamentales y empresas saben que a la hora de postular deben dedicar tiempo y demostrar. Y en muchos casos dejar una boleta de garantía que responde como muchas empresas por una mala gestión.

La relación de las fundaciones con los gobiernos se ha convertido en fuente de beneficio para ambos. Ya lo entienden los alcaldes a lo largo de Chile que se benefician del trabajo de Junto al Barrio, Gestión Vivienda, Servicio País, Formando Chile, Mi Parque y todas las organizaciones ambientalistas que trabajan para las comunas y con la comunidad.

Y en el caso de las empresas, cabe destacar el apoyo incondicional que permitió el crecimiento y permite el día a día de las grandes fundaciones –con grandes gastos- como Hogar de Cristo, Desafío, Techo, Las Rosas, La Protectora y el Patronato, entre otras.

Así también han asomado fundaciones de los empresarios como Amparo y Justicia, Chile+Hoy,  Mustakis, Caserta, Careno y Colunga. Con trabajos serios que elevan los estándares en los ámbitos en los que entran a hacer su labor.

La maravilla de este tercer sector es que se adapta, crece y retrocede, vuelve a emprender el camino allí donde cambian las necesidades y hace la diferencia en la sociedad.

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