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Fundación Ciudad del Niño: 83 años mejorando la realidad de la infancia en Chile

La Fundación Ciudad del Niño tiene como misión “Contribuir significativamente para cambiar la realidad de la infancia y adolescencia en situación de vulnerabilidad”, mediante la ejecución de un centenar de programas en todo el país, orientados a restituir y proteger los derechos de los niños, niñas y adolescentes en situación de vulnerabilidad y apoyar a jóvenes en el cumplimiento de sus sanciones judiciales. El objetivo es que se reintegren a sus familias y a la comunidad, logrando un desarrollo integral.

La Fundación Ciudad del Niño tiene como misión “Contribuir significativamente para cambiar la realidad de la infancia y adolescencia en situación de vulnerabilidad”, mediante la ejecución de un centenar de programas en todo el país, orientados a restituir y proteger los derechos de los niños, niñas y adolescentes en situación de vulnerabilidad y apoyar a jóvenes en el cumplimiento de sus sanciones judiciales. El objetivo es que se reintegren a sus familias y a la comunidad, logrando un desarrollo integral.

Con una trayectoria de 83 años, la fundación inició sus actividades en la ciudad de Santiago en 1934, como respuesta a las necesidades originadas por la crisis del salitre de los años treinta, que tuvo como consecuencia un gran aumento de la pobreza infantil. A partir de 1935, la fundación comenzó a extenderse a otras regiones del país, ejecutando diversos programas que acogían a hijos de madres trabajadoras, brindándoles asistencia médica, psicológica y pedagógica, además de alimentación y recreación.

Un hito importante en la historia institucional, fue la inauguración de la Ciudad del Niño en 1943, un complejo con 13 hogares, con escuela, policlínico, teatro, canchas de juegos, jardines y calles, con capacidad para 1.100 niños. En el año 2000, la institución inició modificaciones en sus líneas de trabajo, con el fin de adaptarse a los nuevos programas impulsados por el Gobierno, en el marco de la Convención Internacional de los Derechos del Niño que el Estado de Chile suscribió en 1990.

Actualmente, la Fundación Ciudad del Niño está presente en nueve regiones del país, desde Illapel hasta Quellón, ejecutando programas ambulatorios en las líneas de Protección, Responsabilidad Penal Adolescente y Prevención, además de 3 residencias en Los Ángeles, Cauquenes y Puerto Montt. Todo este trabajo implica una cobertura anual de atención estimada en casi 17.000 niños, niñas, jóvenes y sus familias, y para ello, la Fundación cuenta con casi mil trabajadores, de los cuales, más del 80% son profesionales.

En la línea de la Responsabilidad Penal Adolescente, a través de programas ejecutados en el medio libre que atienden adolescentes de 14 a 18 años inculpados de haber infringido la Ley de Responsabilidad Penal Juvenil.
En la línea de protección de derechos, la fundación ejecuta programas desde mediana complejidad a maltrato grave constitutivo de delito, a través de diversos Programas de Diagnóstico, Residencias Familiares, Programas de Prevención e Intervención Integral Especializada, y Programas de Reparación de Maltrato.

Al respecto y destacando la importancia de la prevención; el Gerente General de la Fundación Ciudad del Niño, Edmundo Crespo, sostiene que “como Fundación estamos haciendo una apuesta por complementar nuestro rol en la protección de los niños y niñas con iniciativas de carácter preventivo, que nos permitan anticiparnos a la ocurrencia de vulneraciones. Como sociedad no podemos permitir que las vulneraciones se naturalicen. La niñez es tarea de todos”.

Desde el 2014 la Fundación viene trabajando en Programas de Prevención de situaciones que vulneran los derechos de los niños, ofreciéndolos a colegios, municipalidades y empresas con la finalidad de fortalecer las habilidades parentales y que los niños se vean beneficiados de estas buenas prácticas y prevenidos de situaciones de riesgo.

El Sello Fundación Ciudad del Niño se caracteriza por una atención de calidad, centrada en las personas, en sus derechos y responsabilidades, en sus recursos y potencialidades; además del afecto, calidez y buen trato en la relación con los niños y sus familias. Por su parte, los profesionales realizan un esfuerzo permanente por generar conocimiento, innovar, ser eficientes y eficaces en el cumplimiento de sus compromisos para contribuir a mejorar las políticas públicas para la infancia en nuestro país.

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