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Fundación Portas: combatiendo la deserción universitaria

Por Gabriela Castillo

Portas colabora con los estudiantes de la educación superior de menores ingresos para que no deserten de sus carreras, por consiguiente de sus sueños y del peldaño que los llevaría a disminuir la desigualdad.

La última versión de la Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional (CASEN), revela  que la pobreza sigue presente en nuestro país, habiendo incluso 148 mil personas en la extrema pobreza. Para contribuir en su superación, se han establecido distintos procesos, modalidades e instrumentos. Uno de lospasos y herramientas para contribuir a la movilidad social es la educación superior.

Es así como el 70% de las personas que ingresan al sistema universitario, hoy son la primera generación de su familia. Sin embargo,  Fundación Portas identificó una dificultad para este grupo: existe un problema de adaptación y mantenimiento a la educación superior, que conlleva a la deserción universitaria,  lo que impide salir de ese círculo de pobreza.

“La situación real es que muchas de las personas que provienen de contextos de mayor vulnerabilidad, no están logrando alcanzar ese objetivo”, explica Ximena Calcagni, Directora Ejecutiva de la Fundación Portas. “Muchos se están quedando con las deudas gigantescas del crédito, más la frustración que significa no terminar la carrera, genera un problema muy complejo”.

Por esta razón, Portas acompaña a un grupo de jóvenes estudiantes, pertenecientes a los dos quintiles de menores ingresos, con el objetivo de que puedan armar proyectos de vida integrales, sin desertar del proceso educativo –tanto profesional como técnico- en el que se encuentren. Además Portas les brinda un espacio en el cual puedan desplegar sus potencialidades, desenvolverse personal, profesional y académicamente y generar redes sociales.  “La idea es ser un portal que, de alguna manera, permita un traspaso a un lugar de mayores oportunidades”, explica Calcagni. “Así se intenta contribuir en la formación de sus proyectos de vida, logrando terminar una carrera profesional, pero considerando también sus proyectos de familia, sus relaciones sociales y el compromiso con una sociedad más justa y equitativa”.

Así,  evidenciando que el proceso de deserción de las carreras universitarias en Chile era -y sigue siendo- considerable, especialmente en las personas de mayor vulnerabilidad. “De alguna manera, hemos ido encontrando e instaurando indicadores y formas que han permitido  que los índices de deserción sean, en nuestro grupo de trabajo, cinco veces más bajos. Hemos tenido muy buenos resultados y tenemos un tema de adhesión al programa, de compresión, de pertenencia”, comenta.  

Funcionamiento de Portas

El sistema original con el que  atraen a los jóvenes, es establecer ciertos convenios con instituciones educacionales que trabajan con modelos educativos en contextos de pobreza, entre ellos Belén Educa, Protectora de la Infancia, María Ayuda y Ser Joven. Ellos derivan a Portas a los estudiantes  de 4° medio con excelencia académica y que cumplen con los requisitos establecidos. Para el año que viene, también tienen contemplado abrir un proceso de postulación individual, vía internet.

Así Fundación Portas, que lleva cinco años en funcionamiento y que actualmente cuenta con un equipo de 10 personas, ha permitido que 85 jóvenes estén recibiendo apoyo y guía a través de distintos programas que han implementado. Por un lado, apuntando al desarrollo de las habilidades blandas o capital humano, colocan a disposición de los jóvenes actividades y talleres para el desarrollo personal y comunicacional, autoconocimiento, proyecto vital, gestión de proyectos sociales y gestión personal.  Por otra parte, y apuntando al soporte para que logren terminar sus carreras, implementan un área de aprendizaje compuesta por tutorías académicas, técnicas y hábitos de estudio, orientación vocacional, talleres de apresto a la vida universitaria previo al ingreso, técnicas para tomar apuntes, formas para organizar el tiempo y la vida universitaria, entre otros.

“Cuando obtienen la beca Portas, tienen una beca en dinero de libre disposición, que básicamente está pensada para fotocopias, alimentación y movilización. Con eso los jóvenes están comprometido a participar en actividades que son de carácter obligatorio, habiendo otras que son voluntarias”, explica Ximena Calcagni. Algunas de las actividades obligatorias son las Comunidades y los Seguimientos. Las primeras son talleres de trabajo quincenales donde se desarrollan las habilidades mencionadas anteriormente, permitiendo además generar vínculos y redes entre los jóvenes. Lo segundo se refiere a un proceso de acompañamiento individual de un joven con un facilitador, generando un espacio de escucha y de orientación tanto en lo académico como en lo personal. Portas acompaña a los jóvenes durante todos los años que dura su carrera, hasta que logran encontrar su primer trabajo profesional.

Redes sociales

Calcagni explica que, en general,  las redes con las que ellos vienen son muy escasas y territoriales. Al ser primera generación de su familia en entrar a estudiar, se desarraigan de su medio ya que su entorno  no está en las mismas condiciones. Por otro lado la inserción e integración en el mundo universitario también es difícil. Portas genera una instancia para incentivar un entretejido social en el cual puedan conocer a compañeros que estudian otras carreras, con el fin de ampliar su red profesional disponible, pudiendo recurrir a personas que estudian distintas disciplinas y que antes no las tenían. “Esa red que muchos de nosotros la tenemos disponibles por nuestros amigos del colegio, por la pareja, por amistades de la universidad, aquí no es obvia. Entonces este grupo social se entreteje de una manera extraordinaria. Empiezan a contar entre ellos, a acompañarse, a darse apoyo, a motivarse entre ellos”, finaliza.

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