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Jóvenes al Servicio de Chile: profesionales trabajando en municipalidades de comunas extremas

Jóvenes al Servicio de Chile es un programa que busca a profesionales de excelencia académica, alta calidad humana, liderazgo y vocación de servicio para trabajar en diferentes municipalidades a lo largo del país.

JSCh en los medios

JSCH comenzó a principios del año 2000 y durante estos 12 años han pasado por el programa más de 360 profesionales, quienes han asumido el compromiso de trabajar en el servicio público. Con un promedio anual de 320 postulaciones, se selecciona sólo a un 15% de éstas. Los jóvenes aceptados son colocados en diferentes municipios (según perfil, intereses y alternativas disponibles), donde asumen el compromiso de trabajar durante al menos un año, tiempo durante el cual se les hace seguimiento y se otorga apoyo tanto desde la Fundación Jaime Guzmán, así como del resto de los profesionales que integran la red JSCH.

En 2012, JSCH cuenta con más de 50 jóvenes profesionales activos, distribuidos desde Pica (I Región) hasta Torres del Paine (XII Región), quienes se encuentran trabajando en cargos de alta responsabilidad en diferentes áreas de la gestión municipal, tales como administración municipal, secretarías de planificación de proyectos, direcciones de desarrollo comunitario, presupuestos y finanzas, comunicaciones, además de corporaciones de educación y salud, entre otros.

Asociado al programa JSCH, existe un programa de prácticas (Prácticas al Servicio de Chile) para que estudiantes universitarios puedan tener una primera aproximación profesional al trabajo en el sector público, a los que contactan con el llamado: “Buscamos a los mejores profesionales, que teniendo un alto costo de oportunidad, estén dispuestos a dedicar sus primeros años de ejercicio profesional a trabajar directamente en el sector público, aportando sus conocimientos y formación universitaria para mejorar la calidad de vida de las personas”.

Actualmente el programa JSCh cuenta con cuatro profesionales en la Región de Aysén, tres de ellos trabajando específicamente en la Municipalidad de Río Ibáñez, una comuna rural con una población aproximada de 2.100 habitantes. Entre estos se encuentran: Francisca Díaz, psicóloga U. Católica; Fabio Cruz, arquitecto U. Católica y Sebastián Franjola, arquitecto U. de Chile.

Sebastián Franjola, Francisca Díaz y Fabio Cruz

Francisca Díaz

Psicóloga PUC | Edad: 28 años
Cargo: Encargada de la Oficina de Desarrollo Comunitario

“Mi día parte a las 8:30 en la municipalidad, por lo menos una vez a la semana me toca salir a terreno a las localidades del interior que quedan a 3 horas por la Carretera Austral. Mi trabajo se divide en dos: el trabajo con las organizaciones y el trabajo de la radio.

Con las organizaciones es difícil, por lo mismo me he concentrado en las Juntas de Vecinos, en reuniones periódicas, para ir poco a poco planificando y  despertar en ellos las ideas para solucionar las principales dificultades o necesidades que aparezcan.

Respecto a las radios, la idea es fomentar el flujo de información entre las localidades y la capital comunal que es Puerto Ibáñez, donde está la municipalidad. Me toca desde editar noticias, solucionar problemas técnicos, insertar contenido y mejorar la música. Es de todo, un día nunca va a ser igual que otro, hay relación con mucha gente, muchas ideas y eso es lo bueno, que es un lugar donde se puede hacer mucho y hay disponibilidad, sobre todo del alcalde, para las nuevas ideas.”

Creo que la vida acá para mi ha sido más intensamente vivida, aún. El cambio de ritmo definitivamente te permite disfrutar más y por lo mismo todo parece nuevo aun después de 5 meses.”

Fabio Cruz

Profesión: Arquitecto PUC | Edad: 26
Cargo: Arquitecto Municipalidad de Río Ibáñez

“Mi desafío es diseñar una casa para la zona, con el monto del subsidio, que sea una buena solución habitacional para las personas que la necesiten y no una piedra en el zapato.

Mi trabajo consiste en aterrizar los programas de subsidio en la comuna, básicamente en levantar las demandas habitacionales y armar los proyectos que se necesiten, ya sean casas, ampliaciones o mejoramientos. Lo más difícil es convencer a la gente para que opte por la mejor solución.

En este minuto estoy trabajando con varios comités, aunque el más anecdótico es el Comite Villa Nueva de la localidad de Cerro Castillo. Este comité está compuesto por 20 familias y llevan más de 10 años esperando una solución. Hoy en día el comité cuenta con un terreno. Lo único que hay es un terreno disponible que es bastante complejo desde el punto de vista urbano. El mayor desafío de este proyecto ha sido el diseño del loteo, ya que el terreno está en una zona bastante sensible de la localidad, como es el frente a la carretera austral.”

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