Menú

La Nueva Pobreza: los falsos pobres

Lo complejo de ello es que las “Fichas” obligan a esconder recursos humanos y físicos para bajar el puntaje y mantener el acceso a los beneficios. Esto es lo que ha dado lugar a la inadecuada y molesta calificación de “verdaderos y falsos pobres”.

Por Leonardo Moreno (@leomoreno14)

En el artículo anterior, planteamos los profundos cambios que ha sufrido el fenómeno de la pobreza en nuestro país y cómo nos hemos entrampado en mantener políticas sociales con un fuerte énfasis en la entrega de subsidios para avanzar en la mejora en distintos ámbitos del bienestar. Más allá de si los subsidios alimentan la oferta o la demanda de bienes y servicios necesarios para las personas, queremos poner el énfasis en la necesidad de abordar las políticas de manera integral. De esta manera podremos dejar atrás  una mirada que vincula a las personas en situación de pobreza con un excesivo peso en el financiamiento de programas sociales. Este sesgo ha traído como consecuencia que se invisibilicen precisamente los otros aspectos que están marcando nuestra pobreza y sobre los cuales hablamos anteriormente: la categoría existencial del “no tener”, relacionada con recursos financieros y bienes materiales, se ha desplazado en las personas a la del “no ser”, “no estar” y “no hacer”. Por ello, cuando profundizamos solo el tener y no tener, estamos reforzando una relación poco sana entre las personas y la estructura de oportunidades que entregan la sociedad civil, la empresa y el Estado. Así, aunque las personas “tengan”, buscan apoyo pese a que pueden no ser ni los mejores apoyos, ni los más adecuados.

En este sentido, hace ya cerca de 25 años nació la Ficha CAS I, que hemos ido perfeccionando, siempre bajo la lógica de las tenencias. Hoy la Ficha de Protección Social y a partir del próximo año Ficha Social, siguen el mismo camino. Lo complejo de ello es que las “Fichas” obligan a esconder  recursos humanos y físicos para bajar el puntaje y mantener el acceso  a los beneficios. Esto es lo que ha dado lugar a la inadecuada y molesta calificación de “verdaderos y falsos pobres”.

Así, tener 8° básico no es sinónimo de comprender lo que se lee en escuelas de la comuna de Hualpén. Tener 4° medio  no equivale a poder trabajar y/o generar ingresos en La Pintana o en Coronel. Tener una casa no es necesariamente sinónimo de vivir de manera segura en algunos sectores de Puente Alto. En la próxima columna trataremos de centrarnos en el cómo avanzar.

Déjanos tu comentario