Niños acogidos por el Hogar de Cristo nos hablan del país que sueñan: “La solidaridad es cuando alguien se cae y tú lo levantas”.

En ésta ocasión, niños acogidos por el Hogar de Cristo nos hablan del país que sueñan. Aquí son ellos quienes expresan su opinión. Conversando sobre política, sociedad, educación y solidaridad. ¿Y por qué no? Si no se necesita ser viejo para ser sabio.

Por Matías Concha, Hogar de Cristo

Hace poco me topé con una mamá indignada que discutía porque no quedaba más de un producto en rebaja. Peleaba con la vendedora mientras su hija en brazos jugaba con su pelo. De pronto, la niña interrumpió diciendo: “Mamá no pelees más si te queremos igual”. La discusión terminó en el instante. Quien tiene la suerte conocer a los niños sabe bien la sabiduría que ellos transmiten con cada palabra.

En ésta ocasión, niños acogidos por el Hogar de Cristo nos hablan del país que sueñan. Aquí son ellos quienes expresan su opinión. Conversando sobre política, sociedad, educación y solidaridad. ¿Y por qué no? Si no se necesita ser viejo para ser sabio.

¿Cómo les gustaría que fuera Chile?

-Sería bacán que no roben y que no le peguen más a las mujeres. Jeimi, 10 años de edad.
-Me gustaría que los grandes se tratarán mejor y que supieran jugar mejor. Engel, 9 años de edad.
–¡Me gustaría que fuera más respetuosos! Porque hay algunos que no respetan a los demás y a mí me gustaría que ya no robaran. Alison, 8 años de edad.
-¡A mí me gustaría que fuera como una selva! con muchos monos, caracoles, y con más plantas. Así se podría jugar más. Adriana, 7 años.
-Que fuera más bonito y que esté más limpio. Víctor, 7 años.
-¡Sí! Que sea más limpio y más feliz para que todas las personas caminen más contentas en la calle. Gonzalo, 9 años.

Y si fueran presidentas o presidentes de Chile, ¿Qué cosas les gustaría cambiar?

-Haría que todos se portaran mejor en las marchas y las protestas. Porque hacen tira las cosas. Además me carga porque queda todo con un olor muy feo en la calle. Engel, 9 años.
-Yo inventaría una ley donde los niños y los grandes no saquen las plantas ni tiren basura al piso para que cuiden más el planeta tierra. Me gustaría también que los grandes no pelen tanto y vayan menos apurados por la calle. Alison, 8 años.
-¡Y que haya menos basura en la calle! Víctor, 7 años.
-¡Ya lo tengo en la mente! Es que cuando construyan una casa la terminen. Porque cuando construyen una casa no la terminan y se ve todo feo en la calle y se demoran mucho. Así las personas que están en la calle tendrían más casas donde vivir felices. Adriana, 7 años.
-Yo haría que tengan más respeto por las mamás. Jeimi, 10 años.
-¡Yo haría que las personas no sean tan garabateras con los chicos! Gonzalo, 9 años.

Imagínense que pudieran inventar las leyes ¿Cuál ley inventarían?

-¡Yo sacaría el mar! para que Perú se lleve un pedazo, si total es un mar y tenemos mucho y es gigante. Así no habría más peleas. Engel, 9 años.
–Me gustaría que los autos nos respeten más. Un día iba cruzando con las tías y un auto tocó la bocina súper fuerte. ¡Y nosotros íbamos en la luz verde! y otro día estábamos en el persa y atropellaron a un caballero que iba cruzando. Alison, 8 años.
–Que todos los niños tengan hartos juguetes bonitos. Víctor, 7 años.
-¡Que todos los niños tengan que ir al colegio! y ojalá que yo pase a la universidad y que todos los otros niños también. Gonzalo, 9 años.
–Pero que manden menos tareas para jugar más rato a la pelota. Jeimi, 10 años.
-¡Y que no hayan más perritos solos en la calle! y que los grandes no peleen tanto. Adriana, 7 años.

¿Y qué le dirían a los grandes para que no se pelearan tanto?

–Que tengan paciencia y jueguen más para que no se enojen tanto. Adriana, 7 años.
-¡Me toca a mí hablar! Yo haría que se respetarán y que no pelearán porque se van a hacer daño ellos. Y les van hacer daño a sus hijos y en vez de pelear que se arreglen y que hablen más y se abracen como en familia. Engel, 9 años.
–Que conversaran y que después en su casa también respetarán las reglas. Y que escuchen más los niños porque yo siento que si no hubiera niños, los papás ya no arrendarían casas porque ya no vivirían con hijos, entonces no estarían más juntos y no habría más familia. Alison, 8 años.
–Yo les diría que se respeten más las mujeres con los hombres. Y que no peleen faltándose el respeto. Que respiren si se enojan y que le griten a la almohada. Jeimi, 10 años.
–¡Cuando los grandes pelean me carga verlos! Víctor, 7 años.
–¡Que no se agarren a combos! y que no se agarren así: “¡Aaaaaah!” y obvio que jueguen más también. Gonzalo, 9 años.

Si vieran a alguien abandonado en la calle. ¿Cómo lo ayudarían?

–¡Lo adoptaría! Yo le diría a una familia que lo adoptara y si es grande le daría un pancito y un vaso de leche. Eso significa amor de familia. Adriana, 7 años.
–¡Que se quede en mi casa! le daría ropa nueva y un pan con queso derretido y un vasito de tecito. Yo duermo con mi mamá y él en mi pieza. Gonzalo, 9 años.
–Lo tomaría y si no quieren irse entonces yo juntaría comida y cosas para regalárselas. Engel, 9 años.
-¡Me haría su amigo y lo invitaría a jugar a la pelota con los demás amigos! Jeimi, 10 años.
–Si fuera un niño, yo le preguntaría a la tía del Hogar si se puede quedar con nosotros y si fuera grande lo llevaría donde hay viejitos allá en el Hogar de Cristo. Alison, 8 años.
– ¡Lo ayudaría a que se levante! Víctor, 7 año.

¿Entonces qué significa la solidaridad para los niños?

– Mmm es cuando alguien se cae tú lo levantas… Yo lo llevaría a la posta para que se sienta mejor. Víctor, 7 años.
–Es como ayudar a las personas y si alguien se desmaya hay que llevarla al hospital. Gonzalo, 9 años.
–Pero también es cuando uno está solo y triste uno va y le hace cariño… ¡Después pueden jugar! Alison, 8 años.
–¿Es cuando todos los animales de la selva se tratan bien? ¡Sí! es cuando uno se trata bien con todos como en la selva. Adriana, 7 años.
-¡Es ser como el Padre Hurtado con los niños! él les hizo una casita y los llevaba en el auto del Padre Hurtado. Jeimi, 10 años.
-¡Sipo! es cuando compartes porque los pobres tienen mucho menos. Engel, 9 años.

La última pregunta, ¿Qué les gustaría ser cuando grandes?

– Me gustaría ser parvularia porque me gusta cuidar a los niños. ¡Así ninguno está sólo! Engel, 9 años.
– Yo quiero ser cocinera, porque me gusta la comida y cocino muy bien. Alison, 8 años.
– ¡Futbolista! Porque soy seco jugando a la pelota. Jeimi, 10 años.
–A mí me gustaría ser Hulk porque salta muy alto o si no Iron Man porque vuela y tiene una casa bonita. Y si no me gustaría jugar a la pelota. Víctor, 7 años.
– ¡Yo prefiero a Thor! Pero de grande quiero ser abogado o aprender karate. Gonzalo, 9 años.
– ¡Un caracol porque cuando caminan van tirando baba y así curan a todas las personas! O si no, mmmmm, ¡Cantante o Presidenta! Adriana, 7 años.

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