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Ley de inclusión

La norma establece que aquellos recintos que quieren continuar siendo subvencionados deben constituirse como personas jurídicas sin fines de lucro antes del 31 de diciembre de este año. A raíz de esto, un total de 113 recintos particulares subvencionados han solicitado su cierre en el año escolar 2017.

Por Pierret Santander, Gerente General de la Fundación Mano Amiga
Pierret Santander, Gerente General de la Fundación Mano Amiga

Hace unos días se dio a conocer una situación que afecta a cientos de alumnos chilenos en riesgo de quedar sin colegio debido a la entrada en vigencia de la Ley de Inclusión, que tiene como objetivo eliminar el copago, la selección y el lucro en los colegios que reciben fondos públicos. La norma establece que aquellos recintos que quieren continuar siendo subvencionados deben constituirse como personas jurídicas sin fines de lucro antes del 31 de diciembre de este año. A raíz de esto, un total de 113 recintos particulares subvencionados han solicitado su cierre en el año escolar 2017.

Trabajo en el sector, en colegios subvencionados sin fines de lucro, veo la situación que pueden tener que enfrentar muchas familias por cierre de sus colegios. Muchos sostenedores emprendieron este proyecto educativo junto a apoderados impulsados por la misión de educar y entregar las mejores herramientas formativas a los alumnos, apoyándose no solo en los recursos que genera el estado, sino que con el aporte que los padres en ejercicio de su plena libertad han querido entregar al proceso educativo de sus hijos.

No puedo dejar de mencionar que lo más duro es el desarraigo de los niños de un lugar del cual son parte y pertenecen, sus cursos y los lazos por años formados. Lamentablemente, es imposible que los colegios acojan cursos o grupos de alumnos de estos establecimientos, será cada familia la que busque un nuevo lugar donde continuar la educación de sus hijos, teniendo que asumir costos no contemplados o proyectos educativos aceptados con resignación.

Si estimamos que han cerrado 113 establecimientos, son más de 68.000 niños sin colegio para el año 2018. ¿Tendremos cómo acoger estos nuevos alumnos con los costos sociales de adaptación que esto significa no solo para el colegio, sino para la sociedad?

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