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“Los Pobres Siguen Siendo Invisibles”

En la Iglesia hemos planteado que debemos dejar de discutir sobre el salario mínimo para que comencemos a hablar de un salario ético.
Porque hemos crecido en un sistema económico que nos prometió hace muchos años que íbamos alcanzar un mejor bienestar de vida, y aún estamos esperando. Esto no surgió de un día para otro. Estos son los frutos de un sistema económico que ha destrozado al país.

Por Padre Andrés Moro

En esta entrevista,  el padre Andrés Moro analiza las políticas sociales para erradicar la pobreza, la entrega del Bono de Alimentos y la relación entre trabajadores y empresarios. El líder de la Vicaría para la Pastoral Social y de los Trabajadores se levanta todos los días con una sola premisa: “Chile tiene una tradición de entendimiento y no de enfrentamiento”.

Por Luis Aravena

Un día el padre Andrés Moro llegó a una casa de acogida de mujeres que habían sufrido violencia intrafamiliar. Una de ellas llevaba poco tiempo en el lugar cuando conoció a otras mujeres con historias tan dramáticas como la de ella. “A pesar de tremenda carga de dolor, rápidamente esa mujer se olvidó de su sufrimiento y se entregó a apoyar a sus compañeras”, recuerda el padre Moro.

Estas historias son las que conoce todos días el actual líder de la Vicaría de la Pastoral Social y de los Trabajadores. Esta institución, que depende de la Arquidiócesis de Santiago, y que el sacerdote define como “un lugar que busca acompañar a las personas más vulnerables y desposeídas de nuestro país. Queremos ser la voz de los sin voz”, comenta Moro desde su oficina a pasos  de la Plaza de Armas.

Para Andrés Moro la solidaridad no es sólo meterse la mano al bolsillo, sino que se trata de que las personas se entreguen completamente a los demás. Esta Vicaría, a través de sus 40 programas sociales que involucran a más de 100 mil personas, trabaja en cuatro áreas: animación laboral, animación solidaria, Caritas y formación social.

-¿Cómo mejoramos la realidad de la población más pobre de nuestro país?

-Todos somos responsables del estado de nuestra sociedad, por tanto debemos participar en la construcción de una sociedad más justa. Si bien, los niveles de confianza en la Iglesia se han visto perjudicados, queremos demostrar que nunca hemos dejado de estar cerca de los más excluidos. Los dolorosos hechos que han protagonizado miembros de la Iglesia no quitan ni merman la importancia de nuestro trabajo social.

-Muchos académicos han criticado la politización de la pobreza. ¿Qué le parece esto?

-Es importante que las personas en situación de pobreza sean parte de política porque todavía para mucha gente los pobres siguen siendo invisibles. Lo que debemos evitar es la politización para que estas personas no se conviertan en un medio para que los políticos consigan otras cosas. Las cifras de pobreza no deben ser un caballito de batalla para los políticos, sino que hay que ver a las personas que están detrás de esos números.

¿Qué le parece la entrega del Bono de Alimentos impulsado por el Gobierno hace pocos días?

-Este bono es un recordatorio de que hay familias a las que no les alcanza el dinero para comer. Si viviéramos en una sociedad justa y equitativa no tendríamos la necesidad de estar llenos de bonos.

-Pero los bonos son una ayuda para mucha gente…

-Indudablemente, pero hay que tener cuidado porque, como demuestran estudios internacionales, los bonos pueden provocar inmovilidad social. Las familias pueden sentir que es más fácil recibir que hacerse responsables de salir adelante. Lo bonos no pueden interrumpir el proceso de erradicación de las situaciones de pobreza

-¿Qué debe pasar en Chile para que superemos la pobreza?

-Hemos avanzado mucho, pero aún tenemos que seguir bajando los niveles de pobreza y evitar que las familias entren y salgan de la pobreza. La Iglesia como llega a todos los niveles de la sociedad propone construir una sociedad distinta porque tenemos un capital humano maravilloso. Hay un deseo de las personas, tanto del aparato público como privado, de contribuir para mejorar a este país.


-Desde su visión ¿Cuál es la situación actual de los trabajadores en Chile?

-Es muy contradictoria. Los índices económicos muestran grandes avances en generación de empleo, pero que observar que miles de personas poseen empleos precarios en los que ni siquiera se cumplen con las leyes laborales básicas.

-Y más del 60% de los trabajadores chilenos viven con menos de 350 mil pesos al mes…

-En la Iglesia hemos planteado que debemos dejar de discutir sobre el salario mínimo para que comencemos a hablar de un salario ético. Los salarios mínimos pueden ser correctos desde una mirada económica, pero debemos pensar en las familias que viven con ese monto.

-Esta Vicaría trabaja en el fomento de la sindicalización ¿Qué buscan con ello?

-El sindicalismo es mucho más que una marcha en la calle o golpearle la mesa a un empresario. El sindicalismo es un trabajo de formar conciencia en los trabajadores para un crecimiento en la consecución de valores, derechos y deberes. Por eso la OIT plantea que se deben crear trabajos dignos, decentes y libres de abusos. Y en Chile, las leyes no fomentan la creación de sindicatos.

-¿Por qué la situación laboral es tan desigual?

-Porque hemos crecido en un sistema económico que nos prometió hace muchos años que íbamos alcanzar un mejor bienestar de vida, y aún estamos esperando. Esto no surgió de un día para otro. Estos son los frutos de un sistema económico que ha destrozado al país.

-¿Qué perfil de empresarios necesita Chile para revertir esta situación?

-Necesitamos personas capaces de mirar a los ojos a las personas, especialmente a los más pobres. Queremos dueños de empresas que tengan capacidad de generar proyectos en pro de un Chile más justo. Yo no creo en la caricatura del empresario que no le importa nada. Estoy convencido de que en Chile tenemos buenos empresarios que desean que nuestro país siga evolucionando. Chile tiene tradición de entendimiento, no de enfrentamiento.

“EL REFUGIO” DE LA VICARÍA

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), solicita a cada país agencias colaboradoras para las personas que necesitan refugio. A través del Ministerio del Interior y el Departamento de Extranjería, esta Vicaría trabaja en la inserción de  refugiados provenientes de países en contextos políticos y sociales de peligro para sus vidas.

Actualmente, la Vicaría participa en tres áreas: integración local de estos grupos, asentamiento solidario de las familiares durante un año en relación  a sus necesidades básicas y el apoyo a mujeres vulnerables y de riesgo social a superar las adversidades que las atañen.

 

 

 

 

 

Déjanos tu comentario

  • Gamal Jadue

    Bueno ¿y que espera la Iglesia Catolica para desprenderse de los miles de millones de dolares que posee en inmobiliarias, la CSAV, el TAG, colegios, universidades, latifundios, bancos, propiedades, etc y comenzar a paliar la pobreza con esos fondos?

  • Ricardo Valernzuela

    Menos mal que el padre Moro está en Chile, porque no se que clase de destrozos encontraría en Haití, Bolivia, Guatemala, Nicaragua, etc, etc.¿Sabrá con cuanta plata tienen que subsistir al mes en dichos hermanos países? ¿DE QUE PAÍS DESTROZADO ESTARÁ HABLANDO ESTE PACIFICADOR DE ALMAS?

  • MIGUEL

    Estimados Ricardo y Gamal cada estado se tiene que hacer cargo de sus pueblos, sino pensaran solamente en beneficiarse ellos y pensaran en los mas pobres tendrian mas justicia, equidad no pasarian por lo que tienen hoy, piensa o no lo sabes cuantos sacerdotes, religiosas y diconos estan en esos lugares dandoles que comer, vestir y sacando el odio de sus ALMAS, es mas si la iglesia vendiera todo lo que tiene que todo a sido donado no se alcanzaria a cubrir la necesidad, la iglesia no anda proclamando a quien ayuda y como ayuda SOLO LO REALIZA, falta mas caridad y amor un saludo fraterno a uds.