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Más de 4.000 embarazos no deseados acogidos por “Anónimos por la Vida”

Otorgar un hogar a madres adolescente o embarazos inesperados que no cuentan con el apoyo de su entorno ni con los medios necesarios, es uno de los principales objetivos de esta Corporación. De esta manera, el movimiento intenta apoyar y guiar en el proceso previo y posterior de quienes han optado por tener a sus hijos, brindándoles protección y asesorías  para que puedan surgir.

Un grupo de seis estudiantes de Derecho de la Universidad de Concepción fue el que inspiró el Movimiento Anónimos por la Vida.  De cerca vivieron el aborto que una de sus integrantes se realizó cuando se enteró que estaba embarazada. La falta de alternativas que le permitiera salir adelante, el temor de enfrentar a su familia y la presión de tener que dejar el hogar universitario, la llevó a tomar esa decisión. Sin embargo, el sentimiento posterior no fue mejor. Sentía culpa y frustración, se mostraba desamparada, llena de inseguridades y con mucha tristeza. El grupo de estudiantes y amigos consideró que el aborto ocasionó más daño que el temor previo al saber del embarazo.
De esta manera, tomaron la decisión de organizar un movimiento que intentara rescatar a las mujeres del aborto, especialmente a las menores, acompañando y apoyando – de manera transversal desde el aspecto socioeconómico- a las mujeres que tienen un embarazo no deseado o inesperado, “con el fin de defender una vida que es independiente a la de la madre y evitar las secuelas imborrables que dejaría el aborto”, según explica Virginia Villamán, vocera de la organización.

Darlin Morales y Fernanda Allende

El Movimiento Anónimos por la Vida, que hoy cuenta con 2 Hogares de Acogida en Santiago y Concepción, lleva 28 años vigente, siendo actualmente socios colaborados del Servicio Nacional de Menores (SENAME), quienes derivan casos hacia estos hogares, otorgan subvenciones para las menores y sus hijos e intervienen en la labor reguladora.
De esta manera, han ayudado a más  de 4000 mujeres embarazadas de entre 13 y 28 años, contando además con programas y talleres para las madres, ligados a la orientación, consejería y prevención del abandono y aborto. “Los hogares se transforman en un lugar más allá del espacio físico brindado, ya que es ahí donde se puede concretar la labor de protección de los niños, además de la ayuda a las jóvenes embarazadas, permitiéndoles dar a luz en condiciones dignas y apoyándolas con los programas”, explica Villamán.

Casos Reales

Darlin Morales tiene 18 años de edad y 8 meses de embarazo.  Poco tiempo atrás, cuando aun no se encontraba embarazada, fue internada en un centro por drogadicción. Los problemas la mantenían alejada de su familia. Por lo mismo, al momento de salir del centro, se fue a vivir a la calle. Allí se dio cuenta que estaba embarazada. Dada la situación y con la idea de que su hijo naciera, acudió al Hogar de Acogida a la Vida.

“Para mí, estar aquí ha sido una gran experiencia y la mejor decisión que he tomado. Yo estaba mal, en la calle y con drogas; y aquí he recuperado cosas importantes que había perdido”.  Gracias a este proceso logró acercarse nuevamente a su familia y a su anterior hija de dos años, consiguiendo además sentirse acogida, ayudada y acompañada. “Mi  familia me pedía que cambiara y yo no lo hacía. Pero llegando al Hogar todo mejoró. Lo que estoy haciendo, lo hago casi completamente por mi hija”, comenta.

Al igual que Darlin, Fernanda Allende ha logrado estabilidad en el Hogar. Con 19 años, vivía con el pololo arrendando una pieza. Justo al tiempo que se dio cuenta que había quedado embarazada, le diagnosticaron una enfermedad por lo que debía ser operada. Perdiendo su trabajo, debió abandonar el arriendo debido a la falta de dinero. Sin tener donde irse después de la operación, llamó a Chile Unido, donde habló con una asistente social quien la derivó al centro.

“Estar aquí no es nada terrible, es un lugar donde me siento acompañada y protegida”,  declara. Desde el Hogar donde vive actualmente con 6 meses de embarazo, puede mirar hacia futuro, con la intención de terminar sus estudios – Solo cursó hasta primero medio- y quedarse con su bebé.

Las cifras de Anónimos por la vida

32% De las madres que llegan al Hogar son madres adolescentes, de bajo nivel de escolaridad y con insuficiente soporte familiar.
53% De las jóvenes tienen antecedentes de haber sido maltratadas o abandonadas en su infancia, según las investigaciones y estudios realizados por el Movimiento Anónimos por la vida.
91,4% Ha sido abandonada por su pareja y/o rechazada por su familia, siendo las principales razones que las llevan a intentar o considerar un aborto.
23,8% De las embarazadas atendidas ha planeado, en un comienzo, entregar a sus hijos en adopción.
Sin embargo, el 94% de ellas desiste de entregar a su hijo en adopción.

Por estos motivos es que la Corporación colabora en detectar y tratar oportunamente situaciones de riesgo para la integridad física y psicológica de los bebés, desarrollando actividades educativas destinadas a prevenir el abandono de los niños una vez nacidos. Además incentivan la relación madre-hijo, reafirmando los roles familiares para que las madres asuman responsablemente su maternidad.

Fotografías: Berta S. Lastra Sandoval

Déjanos tu comentario

  • Ana

    Hola, como puede ayudar o entrar como voluntaria al hogar aca en Santiago, donde los puedo encontrar? cual es su direccion o correo?

    Gracias quedo pendiente

    Ana

  • Oscar

    Que hermosa labor!! y que necesaria tanto para proteger el derecho a la vida, como para la salud mental de las madres!

  • Veronica

    Yo estuve en el hogar de Santiago ya que mi familia no aceptaba mi embarazo , la verdad es que es una hermosa labor la que hace el MAV .Conocí casos muy complicados y en los cuales las niñas llegaban no queriendo saber nada de su bebé y pensando en darlos en adopción luego del parto y después ver que se arrepentían y se quedaban con sus pequeños e incluso algunas que los entregaban en el parto y pasados los días se arrepentían e iban a recuperar a sus hijos . Mi hijo hoy tiene 15 años y agradezco mucho al MAV por todo el apoyo que tuve de parte de ellos , las voluntarias que ayudan con los talleres , las psicólogas etc… Ademas ellos mismos te ayudan a buscar trabajo después de tener a tu guaguita para que de a poco vayas saliendo adelante .
    De verdad un aplauso para ellos