Más espacios de participación: Lo que valoramos los chilenos hoy

De acuerdo, al Mapa de las Organizaciones de la Sociedad Civil 2015, que se cita en este estudio, en Chile existen 234.502 entidades que forman parte de este tercer sector, lo que demuestra que en nuestro país gozamos de altos índices de asociatividad -superando incluso a Estados Unidos y Australia, si hacemos la comparación que considera la población total de cada país. De lo anterior podemos inferir que entre los chilenos sí existe cooperación y que somos capaces de agruparnos en el entorno de la sociedad civil para lograr un objetivo.

Por Alejandra Fuenzalida, UnitedWay Chile
Alejandra Fuenzalida, gerente general de UnitedWay Chile.

Hace unos días conocimos los resultados del Primer Índice de Valoración Social en Chile 2016, realizado por el Centro de Políticas Públicas de la Pontificia Universidad Católica de Chile y la Fundación Chile + Hoy. Se trata de un importante estudio que profundiza en la percepción que tienen los chilenos acerca de las Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) y que entre otras cosas, entrega valiosos datos para conocer más sobre cómo nos agrupamos, qué tipo de organizaciones nos motivan  y de qué manera participamos en ellas.

De acuerdo, al Mapa de las Organizaciones de la Sociedad Civil 2015, que se cita en este estudio, en Chile existen 234.502 entidades que forman parte de este tercer sector, lo que demuestra que en nuestro país gozamos de altos índices de asociatividad -superando incluso a Estados Unidos y Australia, si hacemos la comparación que considera la población total de cada país. De lo anterior podemos inferir que entre los chilenos sí existe cooperación y que somos capaces de agruparnos en el entorno de la sociedad civil para lograr un objetivo.

Sin embargo, según este mismo informe, en los últimos 12 meses sólo un 6,2% de las personas encuestadas participó de manera “involucrada” o “activa” en alguna organización de sociedad civil y ser voluntario fue apenas la penúltima forma de participación entre diversas categorías, con 13,3% de los encuestados.  Es decir, nos asociamos pero no nos comprometemos.

¿Qué obtenemos de esto? Una importante premisa: si bien hay interés por parte de las personas por organizarse por un determinado fin, finalmente no lo concretan, y probablemente uno de los factores influyentes para este cuadro, es que aún nos falta mucho por concientizar sobre cómo opera una actividad de voluntariado y cuáles son los enormes beneficios que puede tener, tanto para las personas como para las instituciones públicas y las compañías en diversos aspectos.

Esta es, sin duda, una tarea pendiente que debe ser asumida por las empresas, porque los trabajadores de hoy ya no son los mismos que hace unos años, cuando el principal motivador era el salario monetario. Durante la última década hemos sido testigos de la aparición de muchos otros componentes sumamente valorados por los colaboradores y que conforman el ya famoso “salario emocional”.

En este sentido, estudios recientes sobre Responsabilidad Social Empresarial y voluntariado corporativo indican que las personas se interesan cada vez más por participar en acciones de apoyo a la comunidad, pues constituyen instancias claves para la construcción de compromiso, sentido de pertenencia, reputación corporativa y fortalecimiento de equipos, entre otras cosas.

No hagamos oídos sordos a esta excelente noticia que nos manifiesta la gran valoración que tienen hoy las personas por asociarse con otras y cooperar juntas en una determinada causa. La intención, al parecer, está. Sólo nos falta avanzar más en generar espacios efectivos de participación, de manera que personas, instituciones públicas, compañías y organizaciones de la sociedad civil podamos cooperar de la mano para enfrentar los grandes desafíos de Chile.  Y eso, es tarea de todos.

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