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Cuándo decir Sí, al Jefe

la gente renuncia a su jefe más que a su trabajo. Esto no es tan descabellado si pensamos que de él depende en gran medida el grado de motivación que tengan sus subalternos hacia la labor que realizan, y esta motivación es fruto del significado o el propósito que él es capaz de impregnarle a cada tarea que se lleva a cabo en forma individual o colectivamente.

Por Nicolás Dell'Orto

Ingeniero Civil PUC. Ex Sub Director Social de Un Techo Para Chile. Hasta agosto de 2011 se desempeñó como asesor del Centro de Innovación en Educación de Fundación Chile. Fundador de Pegas con Sentido

 Usted probablemente es jefe. En su trabajo, es posible que tenga gente a su cargo, muchos o pocos, pero seguramente más de alguien lo considera su jefe. Puede ser una jefatura directa o indirecta, nominal o implícita, pero toda organización se rige y funciona, entre otras cosas, por el principio de la autoridad que da el cargo o bien los años de experiencia.

Es probable, también, que luego de estos días festivos espere que quienes tiene a cargo lleguen más motivados y rindan mejor, luego de haber descansado o de haberse distraído bastante, aprovechando los días libres y el aguinaldo. Es el argumento que también muchos legisladores, al borde del populismo, utilizan para pedir más feriados durante el año.

En la misma línea, existe una fuerte tendencia en las empresas a crear programas de conciliación de vida laboral y familiar como método de retención de talentos. Si bien iniciativas como esas ayudan, la verdad es que muchas veces para lograr compromiso y motivación con el trabajo, más que aguinaldos o días libres extra, lo que necesita es un buen jefe.

El impacto de un jefe -o bien un líder, si prefiere llamarlo así- hacia las personas que lo consideran como tal, es de una enorme magnitud, muchas veces ignorada o al menos subestimada. No son pocos los estudios que demuestran que en un alto porcentaje, la gente renuncia a su jefe más que a su trabajo. Esto no es tan descabellado si pensamos que de él depende en gran medida el grado de motivación que tengan sus subalternos hacia la labor que realizan, y esta motivación es fruto del significado o el propósito que él es capaz de impregnarle a cada tarea que se lleva a cabo en forma individual o colectivamente. En otras palabras, no es posible encontrarle sentido al trabajo si no se tiene un jefe que lo promueva.

Es el jefe quien entrega desafíos y responsabilidades motivantes, quien comparte los logros de la empresa con su equipo, quien construye estrategias de forma participativa, quien defiende la toma de decisiones regido por criterios éticos, y también quien encarna a través de sus gestos el afecto de la compañía hacia su gente.

Es por esto que lo invito, si usted es jefe, a aprovechar estos últimos meses del año para motivar a la gente con quien trabaja en el día a día, con gestos desde un saludo afectuoso por la mañana hasta el reconocimiento por los avances alcanzados en el marco de un propósito común. Verá cómo de esa forma su equipo terminará con más energía que como empezó el año.  Le aseguro que no se arrepentirá.

Déjanos tu comentario

  • Javier Lavin

    Tremendo aporto, algo que dejamos de la por la rutina, gracias.

  • Karen Ambler

    Muy cierto, el buen ambiente y clima laboral lo entrega la forma de dirección , no las regalías populistas.