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Mentalidad chasquilla…

El proceso de recuperación y el desaprendizaje de la cultura delictual requiere de una dedicación profesional altamente calificada, como así mismo, una disposición y voluntad precisa- por parte del usuario- para vencer sus múltiples adicciones. Proveerse de dinero en abundancia, de manera fácil y rápida, es un demonio difícil de extirpar.

Por Padre Nicolás Vial

Padre Nicolás Vial, Presidente y fundador de Fundación Paternitas

Innumerables veces y en distintas ocasiones, con oportunidad o sin ella, hemos señalado y en diferentes instancias, ante Ministerios,  Cámara de Diputados, Senadores, Congresistas, Alcaldías y autoridades públicas en general, que urge establecer una política adecuada y eficiente para combatir a la delincuencia.

Una de las medidas fundamentales, entre otras muchas, -como calles pavimentadas limpias de basura, sitios arbolados, áreas verdes, casas habitacionales dignas, escuelas cercanas etc.-  es  diseñar   y ejecutar  programas de intervención que tengan una durabilidad, a lo menos por  dos años.

Estos programas que han de ser inclusivos, incorporando a la familia y al entorno específico del sujeto (hombre o mujer) vinculado a la delincuencia, puesto que no  hay que olvidar que este fenómeno es transgeneracional, atravesando  la historia de las familias, muchas veces, por décadas.

El proceso de recuperación y el desaprendizaje de la cultura  delictual requiere de una dedicación profesional altamente calificada, como así mismo, una disposición y voluntad precisa- por parte del usuario-  para vencer sus múltiples adicciones. Proveerse de dinero en abundancia, de manera fácil y rápida, es un demonio difícil de extirpar. En este sentido y conociendo muy de cerca  a este segmento podemos asegurar que el éxito para la recuperación personal, social y familiar, descansa en tiempos de acompañamiento prolongados,  única manera de comprobar qué logros  se están alcanzando.

Conforme a lo anterior; todavía no podemos comprender, el por qué programas nuestros, y el de otras instituciones bien calificadas, se extienden solamente por un breve período, el que no excede más allá, y en el mejor de los casos, por 12 meses.

Hemos recibido, vía licitación, asignaciones económicas por parte del Estado, para atender a jóvenes y adultos, que buscan una oportunidad para rehabilitarse e incorporarse a la sociedad. Para llevar a cabo dicha intervención debemos crear una infraestructura profesional y física adecuada, con todo lo que significa preparar al personal con las  cualidades y capacidades que la situación amerita. Se plantea a la autoridad competente, para que se justifique lo anteriormente señalado,  la urgencia de la continuidad  de dicho programa, de manera de realizar con éxito; el inicio, el desarrollo y el final del mismo, de acuerdo a los análisis técnicos y de competencia que corresponden.

Lamentablemente no hemos logrado convencer, que estos procesos para tener éxito y consigan las metas planteadas,  deben  ser sostenidos en el tiempo. Lo contrario significa que todo el esfuerzo, sacrificio e inversión realizada  fue inútil y sin sentido. Lo más grave de todo   -que viene a ser algo así como una burla para el usuario- es la frustración y la amargura que le significan la esperanza y anhelos incumplidos.

Una política acertada e inteligente -que combata adecuadamente a la criminalidad,  ajena completamente a la mentalidad chasquilla y tapa goteras-   evalúa con seriedad y profundidad el problema de la delincuencia y busca los métodos exactos que permitan vencer este flagelo.

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