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México lindo y querido

Dos meses antes preparamos nuestra presentación: folletos informativos, un video de los usuarios de la biblioteca y nuestra clase magistral, con la que se abriría el coloquio. Cuarenta minutos en los que resumiríamos los doce años de la fundación La Fuente y los diez de Biblioteca Viva.

Por Verónica Abud Directora Fundación La Fuente

No negaré que los días en Guadalajara fueron espléndidos. No solo por el clima soleado y tibio, sino por lo afectuosos que fueron nuestros anfitriones: la asociación mexicana de bibliotecarios.

Fuimos invitados por el gobierno chileno a presentar la labor de nuestra fundación, y en especial, el trabajo que durante diez años hemos realizado con el Mall Plaza, Biblioteca Viva. Junto al proyecto “Memoria Chilena” de la Biblioteca Nacional, representamos al país en este coloquio internacional, que reúne a todos quienes trabajan en bibliotecas a lo largo y ancho de México.

Dos meses antes preparamos nuestra presentación: folletos informativos, un video de los usuarios de la biblioteca y nuestra clase magistral, con la que se abriría el coloquio. Cuarenta minutos en los que resumiríamos los doce años de la fundación La Fuente y los diez de Biblioteca Viva.

Los mexicanos agradecieron nuestra presencia y, a modo de homenaje, se escucharon los versos de Pablo Neruda junto con su voz, profunda y sureña, que inundó toda la sala. Los cuatrocientos asistentes siguieron atentos el poema que describía nuestro país.  Luego de eso, fueron sucediendo los hechos que nos han marcado en la promoción del  libro y la lectura en Chile: escuelas rurales, lectores en Biblioteca Viva, niños en escuelas municipales, nuestras campañas de lectura, actividades culturales, festivales de música, spot de televisión, en fin, libros y más libros.

Al terminar, Helen Ladrón de Guevara, presidenta de relaciones internacionales de la asociación, toma la palabra y emocionada agradece nuestro trabajo, reconoce que los proyectos de la fundación pueden servirles de ejemplo y pide que toda nuestra delegación suba al escenario a recibir un reconocimiento.

Los mexicanos se ponen de pie y, entre flashes y aplausos, nosotros miramos orgullosos y algo avergonzados, el fruto de nuestro trabajo valorado en el extranjero.

Toda la información, acá

 

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