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Negocios Inclusivos: ¿quién gana?

¿Cuánto dinero destinan las empresas en buscar cursos y ser expertos en innovación, encontrar nuevas oportunidades para construir nuevas prácticas y generar más por menos?, ¿cuántos más ejemplos necesitamos para entender la riqueza de las comunidades, que son un actor relevante para la toma de decisiones, con capacidad de gestión e innovación para crear oportunidades? ¿Por qué las empresas se niegan a incluirlas y dialogar con ellas si todo esto les puede proporcionar un desarrollo compartido a menor costo?

Por Juan Pedro Pinochet

Durante el último tiempo hemos sido testigos de grandes movimientos sociales en los que hemos reconocido a una sociedad cada vez más empoderada que sabe de sus derechos y utiliza de las bondades de la participación y organización social. Frente a este contexto las empresas han tenido que reaccionar para lograr seguir invirtiendo para crecer en un nuevo entorno. Como explica el documento de Porter y Kramer del año 2006, para desarrollarse estratégicamente es necesario entender la interdependencia entre empresa y sociedad: las empresas exitosas necesitan una sociedad sana y una sociedad sana necesita empresas exitosas.

¿Cuánto dinero destinan las empresas en buscar cursos y ser expertos en innovación, encontrar nuevas oportunidades para construir nuevas prácticas y generar más por menos?, ¿cuántos más ejemplos necesitamos para entender la riqueza de las comunidades, que son un actor relevante para la toma de decisiones, con capacidad de gestión e innovación para crear oportunidades? ¿Por qué las empresas se niegan a incluirlas y dialogar con ellas si todo esto les puede proporcionar un desarrollo compartido a menor costo?

Las empresas se verán beneficiadas en la medida que conozcan y dialoguen con sus grupos de interés (comunidades) y trabajen, en conjunto, oportunidades que converjan con el propio negocio generando beneficio mutuo. Hoy existe la oportunidad de dar un paso más allá, de contribuir a las zonas de influencia de la empresa, ya sean comunas o regiones, y ser así un aporte real con una visión de largo plazo.

Una de las estrategias de Responsabilidad Social que permite responder a las nuevas expectativas respecto del rol de la empresa en la sociedad actual y garantizar la rentabilidad de la inversión en el tiempo, es la de Negocios Inclusivos, los cuales personifican los principios de horizontalidad, participación, empoderamiento y transformación social.

Se entiende por un Negocio Inclusivo una iniciativa empresarial que busca la creación de valor, maximizando los beneficios sociales, económicos y medioambientales a través de la integración de la Base de la Pirámide en la cadena de valor.

Las comunidades quieren ser parte de la suma del todo y entregar a la sociedad sus capacidades, pero para esto se requiere renovar las culturas organizacionales y abrir su cadena de valor. De este modo se puede desarrollar un plan de negocio incorporando a las personas que tienen bajos ingresos como socios empresariales, como proveedores de servicios, como distribuidores o como consumidores cuando la empresa pone en el mercado productos y servicios que satisfacen las necesidades de estos grupos, los cuales en Chile representan ochocientas cincuenta mil familias que viven con $2.200 a $6.500 diarios. (Casen 2009, Deciles I y II: E)

Este desafío se plantea desde la interrelación comunidad-pública-privada, donde el rol del Estado es fundamental, en tanto tiene la responsabilidad de generar las condiciones para que el sector privado aporte al desarrollo de sus comunidades y viceversa. Bajo esta alianza tripartita se evita duplicidad, se maximizan impactos positivos, se facilita la innovación, se fomenta la cohesión social y se minimizan riesgos. Cada actor de la relación tiene sus colores y se ve beneficiada al construir a una sociedad más justa.

Hoy en día,  está la oportunidad de sentirnos responsables de la calidad de vida de los demás y disminuir la brecha entre comunidad, el mundo público y el privado. Todos pueden ser parte del desarrollo y bienestar de cada una de las personas que viven en nuestro país, todos se pueden sumar desde donde les toque, desde las responsabilidades que cada uno juega en la sociedad, enfatizando en el eje del trabajo conjunto y, por sobre todo, creyendo y confiando en las comunidades.

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