Nubes sobre Sidra

No hay crisis que valga, no se mide la ayuda según el crecimiento de la economía o según las reformas. Sólo se empatiza y se ayuda. Y en ese sentido me parece que existen tres tipos de personas en la vida. Aquellas que viven para ayudar, aquellas que necesitan un evento para motivarse a ayudar, y aquellas que no están dispuestas a conectarse con la necesidad de ayudar, ya sea porque no creen que haya problemas, porque crean que no es su problema, o porque no lo vean tan grave.

Por Gonzalo Muñoz
Gonzalo Muñoz, Co fundador de TriCiclos, Sistema B y director de Sociedad Anónima.

Aylan Kurdi. Quizás poca gente recordará por su nombre al niño sirio muerto en la playa de Turquía, pero seremos muchos quienes difícilmente olvidaremos los detalles de la fotografía que lo hizo famoso y que consiguió cambiar el rumbo de las políticas migratorias de varios países en todos los continentes. Es extraño y doloroso pensar que haya sido la fotografía lo que generó un cambio. Durante varios meses habían muerto centenas de personas (muchas de ellas niños), e incluso después de la fotografía siguieron muriendo refugiados de diversas naciones, huyendo del abandono y con la esperanza de no seguir zozobrando en la vida.

Pero algo pasó con esa imagen que hizo insostenible no empatizar con el drama de los refugiados sirios. No tengo tan claro si se logró la empatía con los refugiados de otras nacionalidades, y eso es parte de lo que me resulta extraño.

La semana pasada tuve el privilegio de participar como emprendedor social del año en el World Economic Forum de China (El Summer Davos), que obviamente se prepara con muchos meses de anticipación, y en el cual se cuidan todos los detalles. En esta ocasión, al entrar al centro de convenciones, lo primero que toda persona encontraba era un domo de unos 7 metros de diámetro y donde se invitaba a recorrer una experiencia de realidad virtual llamada “Clouds over Sidra” (Nubes sobre Sidra). Para la sorpresa de todos quienes habíamos estado conectados con la fotografía de Aylan Kurdi y la crisis de los refugiados, Sidra es el nombre de una niña siria que cuenta como vive en el campo de refugiados en Jordania, soñando con algún día volver a jugar con sus amigos en su barrio de Siria.

Lo sorprendente de la experiencia era que estaba aplicada la mejor tecnología viable, de modo tal que durante 10 minutos uno podía sentir las emociones en el campo, conectar mirando a los ojos a los niños en la sala de clases, girar sobre el soporte para seguir el juego de fútbol y sentir la emoción de las nubes que venían de Siria y que Sidra esperaba volvieran algún día a casa, al igual que ella. Lo que pudimos experimentar fue una profunda empatía con esas personas, de la misma forma como lo hizo la fotografía de la playa, o como está ocurriendo cada vez más frecuentemente en Chile con cada evento natural que provoca daños y miles de afectados.

Esa empatía gatilla inmediatamente acciones solidarias y destino de recursos. Incluso bromeamos con el supuesto “perjuicio” que significan estos eventos para filántropos tan espontáneos como Farkas. No hay crisis que valga, no se mide la ayuda según el crecimiento de la economía o según las reformas. Sólo se empatiza y se ayuda.

Y en ese sentido me está pareciendo que existen tres tipos de personas en la vida. Aquellas que viven para ayudar, aquellas que necesitan un evento para motivarse a ayudar, y aquellas que no están dispuestas a conectarse con la necesidad de ayudar, ya sea porque no creen que haya problemas, porque crean que no es su problema, o porque no lo vean tan grave.

La sensación con que salí del World Economic Forum es de un tremendo sentido de urgencia. Así como el domo de la entrada ayudaba a empatizar con la crisis de refugiados, el foro implementó una serie de otras dinámicas donde el uso de la tecnología ayudaba a demostrar la profundidad de diversas crisis sociales y ambientales que estamos viviendo y de las cuales debemos salir lo antes posible. Y si tuviéramos que rotular ese mensaje de algún tipo de ideología, estamos hablando sólo de economía. Tenemos diagnósticos certeros y detallados respecto de los problemas globales pero bastante dificultad para reaccionar, sea cual sea el papel que cumplimos en la economía global. Los asuntos están todos interconectados, y el diagnóstico es tan complejo como evidente el que no podemos continuar habitando este planeta de la forma como lo estamos haciendo.

Sugiero no esperar a ver otros Aylan Kurdi obligarnos a empatizar y a modificar nuestras políticas institucionales, corporativas, nacionales o personales. Como bien dijo el equipo de la NASA que asistió al foro; esto no es más que información bien elaborada, y que puede servir incluso para incrementar el daño, si ese fuera nuestro objetivo. #TodosSomosAylanKurdi

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