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El aporte de las personas comprometidas (II)

No basta con querer hacer el bien, colaborar y tener muy buenas intenciones, ‘el bien hay que hacerlo bien’ . En efecto la participación de la ciudadanía en las ‘prácticas de caridad y beneficencia’ ha sido esencial para el desarrollo social, cultural y económico de Chile. En otra dimensión la misma participación ciudadana y su organización marcan otros períodos de la historia desde el ámbito político y específicamente desde la realidad social de los trabajadores, como lo documenta Gabriel Salazar.

Por Benito Baranda
Sociedad Anónima

En  Chile desde la constitución de la República a inicios del 1800 la dinámica de la participación ciudadana ha estado presente con sus particulares acentos de acuerdo con el acontecer político, por ejemplo los actores de la sociedad civil fueron extremadamente relevantes para la construcción de una nación nueva con mayores oportunidades para todos, en especial en los ámbitos de la educación y de la salud; así mismo el dinamismo de la actividad económica privada –el Mercado- resultaba fundamental para solidificar la Independencia y enfrentar la construcción del País, fueron estas iniciativas las que dieron las bases para sostener la acción de un Estado en todos los ámbitos del desarrollo.

En estos más de 200 años los avances han sido importantes, basta reconocer por ejemplo la evolución de las condiciones de vida de nuestros niños y niñas: a mediados del siglo 19 llegamos a tener una de las tasas más altas de mortalidad infantil del Continente y hoy es una de las más bajas, y en esta tarea hubo compromisos de estos tres relevantes actores (Estado, Mercado y Sociedad Civil). Son varios los ejemplos virtuosos que hoy podríamos citar –como también los hay nefastos- sin embargo hoy quisiera destacar como este trabajo nos permite avanzar en algo menos visible pero fundamental para consolidar un desarrollo integral, armónico y justo. Me refiero al rol que cumplen las Organizaciones de la Sociedad Civil –y los ciudadanos en general- en la MIRADA, las RELACIONES y las PRÁCTICAS que nos dispensamos mutuamente, es en este ámbito donde han ido ocurriendo las más radicales transformaciones y es allí donde se encuentra la mayor justificación del porqué debemos seguir avanzando en esta senda de entendimiento y articulación por el bien de todos. Permítanme brevemente explicarme.

El rol de la sociedad civil organizada en la mirada de la realidad ha resultado fundamental para que nos reconozcamos efectivamente como iguales y la comunidad ‘abra sus ojos’ a realidades y dolores desconocidos o ignorados.  Es necesario que sigamos conociéndonos, reconociéndonos, aceptándonos y respetando la dignidad de cada cual, en esto las  investigaciones-estudios, las Comisiones y Fuerzas de Trabajo, todas ellas con participación amplia de la base social, son una puerta para ir adhiriendo a una nueva manera de mirarnos y de contemplar nuestro entorno. Es además un paso importante para que los tres actores del desarrollo puedan vincularse sin el antifaz de los prejuicios, de la descalificación ni de las sospechas, que puedan hacerlo efectivamente desde el reconocimiento de la dignidad de cada cual.

Lo segundo es el rol de las organizaciones de la sociedad civil en las relaciones con la ciudadanía, estas  se forma justamente desde las ‘miradas’ que se tienen, por ello el nuevo vínculo va  derribando  los prejuicios a través de la promoción del deporte, la cultura, el encuentro social, y el trabajo mancomunado con las personas y comunidades más excluidas, esta relación basada en la dignidad y el reconocimiento requiere no ser obstaculizada ni apropiada por grupos con otros intereses que no sean los del bien social, ni manipulados ni sometidos! Es desde estas relaciones desde donde se construye en Chile un voluntariado nuevo, lleno de vigor, y que en el terremoto del 2010 se manifestó en plenitud. Los actores deben involucrarse y vincularse.

Por último hay que destacar que como consecuencia de las miradas y las relaciones nacen las acciones, y es en estas  prácticas ciudadanas donde el rol de las organizaciones de la sociedad civil resulta neurálgico, no basta con querer hacer el bien, colaborar y tener muy buenas intenciones, ‘el bien hay que hacerlo bien’[1]. En efecto la participación de la ciudadanía en las ‘prácticas de caridad y beneficencia’ ha sido esencial para el desarrollo social, cultural y económico de Chile, así lo demuestra María Angélica Illanes[2] y recientemente  Macarena Ponce de León[3]. En otra dimensión la misma participación ciudadana y su organización marcan otros períodos de la historia desde el ámbito político y específicamente desde la realidad social de los trabajadores, como lo documenta Gabriel Salazar[4]. Estas prácticas pueden provocar desarrollo, integración y cohesión social si efectivamente logran concertar a los actores más relevantes y les dan una cabida de participación desde un trato mutuo digno, sino -por el contrario- cuando parten de miradas y relaciones negativas y denigrantes terminan por amplificar las injusticias y el malestar social.

 



[1] Juan XXIII

[2] Illanes, M. A. 2010.  En el nombre del pueblo, del Estado y de la ciencia, (…): historia social de a salud pública, Chile 1880-1973.  Ministerio de Salud, Chile.

[3] Ponce de León, M. 2011. Gobernar la pobreza: prácticas de caridad y beneficencia en la ciudad de Santiago, 1830-1890. Editorial  Universitaria, Dibam y Centro de Investigación Diego Barros Arana, Santiago.

[4] Salazar, G. 2000. Labradores, peones y proletarios. LOM Historia, Santiago.

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  • Alejando

    Bien Benito, pero creo que ya estamos claros con la teoría, es tiempo de iniciativas concretas, como;

    – legislación ad-hoc a la verdaderos aportes de los empresarios, privadios capitalistas.
    – facilitar el desarrollo de organizaciones meta-fundaciones que enmarquen, controlen y optimicen las iniciativas.
    – otras (que acerquen las partes).

    Por último, se abrán ventanas de participación, no solo de capitan, también de ideas , de mano de obra, en fin.

    Un abrazo y seguimos entrenando (igual que cuando niños), sobre todo ahora que hay JJ.OO.