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Rol social de los ciudadanos: la urgencia de avanzar (III)

La búsqueda en Chile de una mayor ‘madurez cívica’ (con compromiso y responsabilidad) exige reglas claras de parte del Estado (de fácil aplicación y absolutamente transparentes), actitudes honestas y rectas de parte del Mercado (sector privado), y pone a los Organismos de la Sociedad Civil en Chile a lo menos cinco tareas.

Por Benito Baranda

¿Puede un pueblo, una ciudad, una nación, un Continente o el mundo prescindir de una sociedad civil vital, rica, proactiva, responsable e innovadora?, si se ambiciona construir humanidad, promover el desarrollo integral, edificar la paz y trabajar por la justicia, resulta inevitable recurrir a la comunidad, a los individuos que componemos esta sociedad de personas, y es desde ellos y ellas, desde su propio trabajo y compromiso, desde donde se producen los grandes avances y transformaciones[1].

La búsqueda en Chile de una mayor ‘madurez cívica’ (con compromiso y responsabilidad) exige reglas claras de parte del Estado (de fácil aplicación y absolutamente transparentes), actitudes honestas y rectas de parte del Mercado (sector privado), y pone  a los Organismos de la Sociedad Civil en Chile a lo menos cinco tareas, estas son:

  • Mantenerse vinculados a la realidad y respondiendo a sus necesidades, lo que implica   contar permanentemente con ‘mecanismos de voz’ (para escucharlos)[2], con una cercanía real con las personas y comunidades ‘para y con’ las cuales se colabora[3];
  • Promover constantemente la participación, protagonismo[4] y movilización ciudadana desde la acción específica que realizan especialmente de los grupos a los cuales va dirigida la acción, haciéndolo en conjunto con otros(no transformarse en una organización aislada),  y buscar en ella la influencia en la transformación de hábitos y estilos de vida. Además es necesario que el Estado ordene de una vez por todas su relación con las organizaciones de la Sociedad Civil, tanto desde lo legislativo como desde el –ámbito de las áreas de acción y de las supervisiones ;
  • Trabajar por niveles de transparencia cada vez mayores, que no sólo se limiten al uso de los recursos económicos (p.e. fuentes de financiamientos, donantes, aplicación de los recursos, remuneraciones, balances auditados y patrimonio identificado etc…) sino que también debe trasparentar su efectividad en la acción (indicadores de impacto, voluntariado, personal remunerado, profesionales etc…)[5];
  • Llegar a aquellos ámbitos, personas y comunidades donde el Estado y el Mercado no están o son incapaces de abordarlo, aquellas áreas del ser humano y de la sociedad que son básicas para su desarrollo pero que han adquirido importancia en el Estado ni en el Mercado. En dicha acción es indispensable mantener una alta tensión que implique ‘denuncia desde la acción’[6];
  • Mantener un grado alto de autonomía frente al Estado y el Mercado (mundo empresarial y corporativo) para seguir aportando ‘lo propio’ de la sociedad civil, y no transformarse en un ‘mero contratista’ o en un activista sin sentido o instrumentalizado para ayudar a la imagen de ‘otro’. Esto no implica el renunciar a trabajar en conjunto, muy por el contrario es necesario intensificar dicho trabajo desde la identidad propia y articularse con ‘madurez cívica’ entre el Mercado, el Estado y la Sociedad Civil[7].

Nos encontramos muchas veces con contradicciones vitales de las mismas organizaciones de la sociedad civil que exigen al Estado y al Mercado lo que ellas mismas no son capaces de proporcionar de manera consistente, por ejemplo trasparencia, autonomía y activa participación ciudadana en la acción. Es por lo tanto urgente establecer una articulación virtuosa entre estos relevantes actores del desarrollo y activadores de las oportunidades, en especial vinculados a la superación de la miseria y las desigualdades.

[1] Sen, A. 2000.  Desarrollo y libertad. Ed. Planeta.    Yunus, M. 1998.  Hacia un mundo sin pobreza. Ed. Andrés Bello, España.

[2] Bengoa, J.; Márquez, F. & Aravena, S. 1999. La desigualdad. Editorial  Sur,  Santiago, Chile.  Sen, A. & Kliksberg, B.  2007. Primero la gente: una mirada desde la ética del desarrollo a los principales problemas del mundo globalizado. DEUSTO, España.

[3] Carrasquilla, F. 2000. Escuchemos a los pobres. Ed. Tierra Nueva, Quito-Ecuador. Mideplan-Chile, 2005. Habitando la calle: Catastro Nacional de personas en situación de calle, Mideplan – Santiago.

[4] Sen. A. 2000. Op. Cit.

[5] Un ejemplo de este esfuerzo por la transparencia es el trabajo realizado en EEUU por  la organización Charity Navigator, www.charitynavigator.org

[6] Hurtado, A.  1984 (1947). Op. Cit.. Habla de la necesidad de despertar el  ‘sentido del escándalo’, pp. 96-98.

[7] Hurtado, A.  1984 (1947). Op. Cit., pp. 15-17. Hace referencia a ‘tres actitudes’ frente a los problemas sociales: la lucha que ‘azuzan el odio de clases’, la abstención (indiferencia), y la ‘sincera colaboración social’ cuya meta es ‘realizar en la práctica la verdadera y auténtica fraternidad humana’. Cortázar, R. & Vial, J.  1998. Construyendo opciones: propuestas económicas y sociales para el cambio de siglo. Cieplan y Dolmen, Santiago-Chile.

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