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Una misión que cumplir

No sabemos si efectivamente somos un país solidario, pero lo que sí tenemos claro es que llevamos adelante diferentes iniciativas con las que, al menos, tratamos de inculcar el espíritu de servicio e interés por el prójimo y el bien común. Y el Mes de la Solidaridad es una de estas. Durante agosto tratamos de promover una cultura de la solidaridad que habla de hacernos responsables los unos de los otros, teniendo como referente el ejemplo de vida de San Alberto Hurtado. Sin embargo, el objetivo primordial es mantener esta cultura o estilo de vida durante el año.

Por Bernardita Correa, Fundación Padre Hurtado
Bernardita Correa, Directora Ejecutiva, Fundación Padre Hurtado

“¿Es Chile un país solidario?” es la recurrente pregunta que debatimos como sociedad cada vez que ocurre alguna catástrofe y comenzamos las cruzadas para ayudar a remediar los estragos de tal desastre, o cuando se acercan reconocidas campañas como la Teletón. Creemos que es difícil responder objetivamente esa interrogante y los criterios que se pueden considerar son muy amplios, por lo que dejaremos que la respuesta surja después del análisis personal de cada uno.

No sabemos si efectivamente somos un país solidario, pero lo que sí tenemos claro es que llevamos adelante diferentes iniciativas con las que, al menos, tratamos de inculcar el espíritu de servicio e interés por el prójimo y el bien común. Y el Mes de la Solidaridad es una de estas. Durante agosto tratamos de promover una cultura de la solidaridad que habla de hacernos responsables los unos de los otros, teniendo como referente el ejemplo de vida de San Alberto Hurtado. Sin embargo, el objetivo primordial es mantener esta cultura o estilo de vida durante el año.

“Una nación, más que la tierra, es una misión que cumplir” es una gran frase de nuestro santo y el lema de la versión de este año. ¿Por qué elegimos esa frase? El papa Francisco, en la encíclica “Laudato Si”, nos llama a tomar conciencia de la importancia del cuidado de la casa común. Queremos reencantar a las personas con el desafío de cuidar y aportar a Chile. Esto es claramente un desafío porque en la actualidad son pocos los que priorizan el bien común por sobre la comodidad, el éxito y bienestar personal.

No podemos vivir aislados en esta casa común. Vivimos con los demás -querámoslo o no-, y si bien podemos sentir indignación por las situaciones de deslegitimidad y corrupción en estos tiempos, invitamos a dar un giro: que esa indignación nos lleve a comprometernos y trabajar para mejorar estas prácticas, en vez de hacernos actuar igual. Ese compromiso nos llevará a conocer personas y a vincularnos con ellas, a humanizar nuestra misión.

Durante este Mes de la Solidaridad deseamos comunicar, también, que, a pesar de la profunda crisis de legitimidad, individualismo y confianza, en nuestro país, hay muchos referentes; personas comunes y corrientes -en ocasiones tildados de locos-, con convicciones claras, que se levantan día a día para construir una mejor casa para todos, más equitativa, justa y plena.

Queremos transmitir que existe una forma distinta de construirnos como personas y como sociedad. Una que no solo nos permitirá vivir, sino que además nos entregará un verdadero sentido de vida.
El Padre Hurtado decía: “Nada humano me es ajeno”… En la colaboración, la conexión con otros y la vinculación real nos haremos más conscientes del valor del bien común, de nuestra casa, y podremos construir una patria. Porque “una nación, más que la tierra, es una misión que cumplir”.Bernardita Correa , Directora Ejecutiva, Fundación Padre Hurtado

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