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1 de 4 chilenos hace voluntariado sin intermediarios

Esto se transforma en un difícil escenario, porque a pesar de que este tipo de iniciativas apuesta a la construcción de un bien común, a compartir con otros, hacer un aporte concreto y promete ser un espacio de crecimiento mutuo, hoy algunos optan por dejar de lado la construcción en comunidad y confiar sólo en sí mismos para hacer un aporte.

Por Consuelo Alvear
Consuelo Alvear, directora ejecutiva Fundación Trascender.

Luego de 9 años de aplicar nuestra encuesta, que tiene como objetivo entender qué piensan y hacen los chilenos con respecto al Voluntariado (Encuesta Nacional de Voluntariado, Donaciones y Solidaridad de Fundación Trascender y GFK ADimark), por primera vez, nos encontramos con un difícil pero no tan sorpresivo escenario: Según nuestro Estudio 2015, una de cada cuatro personas que hace voluntariado, lo hace sólo (sin intermediarios como instituciones o comunidades).

Difícil porque a pesar de que este tipo de iniciativas apuesta a la construcción de un bien común, a compartir con otros, hacer un aporte concreto y promete ser un espacio de crecimiento mutuo, hoy algunos optan por dejar de lado la construcción en comunidad y confiar sólo en sí mismos para hacer un aporte.

Nuestra encuesta revela varios datos que apuntan en esa triste dirección, como el aumento de la desconfianza en las instituciones que solicitan donaciones (de 16% en 2012 a 36% en 2015), o un alarmante 36% de personas cuya principal razón para no donar es que no confían en estas instituciones.

No dejo de pensar en los últimos hechos que han afectado a importantes entidades en nuestro país, en cómo el aumento de la desconfianza ha alejado a las personas de las organizaciones que trabajan por causas comunes, y cómo ha afectado espacios como el voluntariado.

Creo que esta nueva cifra no es más que un reflejo de la sociedad que hemos construido, un lugar donde el ser exitoso se ha reducido a acumular riquezas y cosas, como si ello fuese una condición de posibilidad para ser valorado y muchas veces admirado. Hoy el valor del éxito se traduce frecuentemente en diferenciarse, ser distintos y, por lo tanto, mejores. Este nuevo significado encontrado en la competencia con cada individuo ha ido en desmedro de actuar en comunidad, en desmedro de acciones como el voluntariado. Pareciera que incluso aquellas personas que quieren ser voluntarios/as rechazan ser identificados con instituciones, ni quieren adherirse a causas de otros.

Hoy, todos tenemos una cuota de responsabilidad para construir confianzas, ahora bien, estas no se ganan con una declaración, sino con actos concretos, coherentes, inclusivos y sostenidos en el tiempo, que permitan reencantar a las personas. Desde la vereda de las organizaciones sociales, tenemos una tarea directa y urgente: brindar espacios de construcción colectiva, ser transparentes y eficaces en ello, encantar a las personas para que se sientan y quieran ser parte de algo mayor.

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