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Volver a Clases

Volver a clases puede ser un momento especial para levantar un espacio de seguridad afectiva donde se encuentren los elementos que permitan enfrentar aquellos riesgos como la droga, la violencia, el bajo rendimiento académico y las conductas de riesgo, presentes en todo su entorno. La escuela, por cierto, contribuye y forma una coalición protectora, pero somos los padres los garantes del máximo bienestar de nuestros hijos, plenamente responsables y promotores activos de ello.

Por Marcelo Sanchéz, Fundación San Carlos de Maipo en La Segunda
Marcelo Sanchéz, Fundación San Carlos de Maipo

Terminando febrero la dinámica de los uniformes y los libros copa los límites de la tranquilidad y comienza una rutina de traslados tempranos, los que no dan tiempo para reflexionar lo valioso del tiempo que comparten los padres con sus hijos en ese rito de acompañamiento. Aprovechar ese espacio para comunicarse es clave para su desarrollo positivo y el ejercicio del rol protector como padres.

Volver a clases puede ser un momento especial para levantar un espacio de seguridad afectiva donde se encuentren los elementos que permitan enfrentar aquellos riesgos como la droga, la violencia, el bajo rendimiento académico y las conductas de riesgo, presentes en todo su entorno. La escuela, por cierto, contribuye y forma una coalición protectora, pero somos los padres los garantes del máximo bienestar de nuestros hijos, plenamente responsables y promotores activos de ello.

Una buena comunicación con nuestros hijos es el punto de partida en este desafío. Desde hace algunos años la Fundación San Carlos de Maipo, junto a la Universidad de Miami, están implementando en Chile el programa Familias Unidas, intervención centrada en la familia, basada en la evidencia, para reducir el uso de sustancias y fortalecer la prevención de conductas sexuales de riesgo. Familias Unidas es una intervención en varios niveles que se enfoca en el riesgo (comunicación adolescente deficiente) y factores de protección (participación de los padres) a nivel familiar, de pares y de la escuela. Así como esta experiencia en nuestro país, existen otras como Triple P —Programa de Parentalidad Positiva—, que cuenta con el respaldo de más de 35 años de investigación.

Fortalecer el vínculo con nuestros hijos es clave para que sean adultos sanos. Es urgente que la política pública, nutrida por el Estado y la sociedad civil, avancen decididamente en poner en el centro de su quehacer a la familia y no sólo como un contexto o de forma subsidiaria, sino como protagonista. Es preciso que nuestra infancia pueda finalmente sentirse protegida, capaz de alcanzar su máximo potencial, ser escuchada, valorada y amada.

La vuelta a clases no es solo el rito, es también el momento para comenzar a mirar cómo transformar aquella realidad que está a nuestro alcance, la más próxima, para un mejor futuro de nuestros hijos.

 

Fuente: La Segunda

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