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World Vision: Apadrinar para crecer

Por Luis Aravena Sanhueza

Esta organización internacional cuenta con seis décadas de experiencia y compromiso en la búsqueda de bienestar para niños y niñas de los cinco continentes. En Chile, el modelo basado en el apadrinamiento permite que 11 mil compatriotas cooperen en la mejora de la calidad de vida de 35 mil menores.

Robert Pierce fue corresponsal para cubrir la Guerra de Corea, primer enfrentamiento militar de magnitud de la Guerra Fría. En 1950, mientras se desarrollaba el combate, este periodista estadounidense se convenció de que las verdaderas víctimas de ese conflicto bélico eran los miles de niños y niñas que quedaban abandonados y sin hogar.

En ese desolador panorama, Pierce se dedicó a conocer las historias de aquellos niños. Luego de escribirlas, les sacaba una fotografía y se las enviaba a sus amigos. Su objetivo era generar un vínculo sentimental con aquellos menores huérfanos para iniciar un movimiento social y humanitario.

De esta forma surgió World Visión International, organización basada en principios cristianos que trabaja para niños, familias y comunidades que viven en situación de pobreza. Hoy, 3.4 millones de menores, y más de 100 millones de personas de todo el mundo son beneficiarios de los programas de desarrollo.

Para cumplir con su misión, World Vision posee una estrecha relación con las distintas agencias dependientes de Naciones Unidas. Además cuenta con el apoyo de otros organismos internacionales para alcanzar sus metas en materias de progreso comunitario y en la red de ayuda en emergencias. Siempre bajo sus tres principios fundacionales: equidad, dignidad humana y compromiso con la justicia.

“Nuestra labor social está centrada en generar oportunidades para construir capacidades en los niños para que se conviertan en los agentes de su propio desarrollo. Para ello les proporcionamos las herramientas necesarias para que sean capaces de gestionar con éxito su futuro”, explica la directora Directora Nacional de World Vision Chile, Elza Fagundes.

El exitoso caso chileno

World Vision cuenta con 14 oficinas nacionales en América Latina y el Caribe. Actualmente, existen más de 320 proyectos a lo largo del continente que benefician a cerca de 800 mil menores de edad de 4.500 comunidades. Según cálculos de esta institución, su labor impacta a 10 millones de personas de la región.

En 1980, esta organización internacional arribó a Chile con la misión de promover el desarrollo de las comunidades más vulnerables y marginadas del país. En un inicio, la metodología se enfocó en programas asistenciales que, más tarde, incorporaron planes mixtos en las áreas de producción y capacitación vocacional.

Bajo una estrategia de desarrollo transformador y sostenible, World Visión se encuentra ejecutando 16 Programas de Desarrollo de Áreas en las regiones Octava, Novena y Metropolitana, específicamente, en lugares de alta concentración de pobreza. De esta manera ayudan a mejorar la calidad de vida de 35 mil niños y niñas, y benefician indirectamente a 120 mil compatriotas.

El modelo de intervención se basa en que ciudadanos particulares apadrinen a un niño. De esta forma, 11 mil socios chilenos -sin contar empresas u organizaciones- realizan aportes en dinero que constituyen un fondo común que financia los servicios que ofrece World Vision. En nuestro país, las dos principales líneas de trabajo se centran en el acceso a una educación de calidad y la capacitación laboral para las familias.

“Trabajamos con las familias porque creemos que deben ser el soporte fundamental de todos los niños. De este modo, una de nuestras labores es crear las capacidades en ellas para que obtengan su sustento económico y se transformen en un motor de desarrollo”, explica Fagundes.

Otra política relevante son las alianzas estratégicas que firman con organismos estatales y empresas privadas. De esta forma, desarrollan programas en educación, protección de los derechos de los niños y prevención de abusos con entes públicos. En el caso del mundo privado, el trabajo se centra en políticas de responsabilidad social empresarial.

“Nuestro principal desafío es involucrar a toda la sociedad chilena en la labor de proteger y potenciar el desarrollo de los niños en situación de vulnerabilidad del país. Queremos que Chile, como un país que muestra los mejores índices de desarrollo en América Latina, también posea los mejores índices de responsabilidad social con los niños más pobres para convertirse en un modelo para la región”, asegura Fagundes.

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