Fundación para la Confianza en La Segunda

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Abuso Infantil: ONG crea estrategia para prevenir y sanar a los niños y sus familias

Dirigido por José Andrés Murillo, “Fundación Para la Confianza” promueve la protección ante el abuso a niños y niñas a través de educación y políticas públicas eficientes de los derechos de la infancia.

Por Gabriela Castillo A.

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Voluntarios para la Confianza se capacitan.

“Muchas veces miré al cielo y pregunté “porqué a nosotros”, y no, Dios no bajó del cielo para explicarme nada. A cambio me dio fuerzas casi sobrehumanas para hacerle frente a lo indecible, para amar la vida más que nunca, para convertirme en la leona que soy hoy en día: capaz de dar la vida por mi cachorro si fuera necesario”. Esto es parte del relato de Patricia, una madre que acudió a Fundación Para la Confianza en busca de apoyo cuando su hijo fue víctima de abuso. Su historia, contada a través de una carta pública, refleja uno de los principales objetivos que persigue la organización: lograr que quienes estén involucrados en un contexto de abuso puedan recuperar la confianza, basada en un nuevo concepto, el de la Confianza Lúcida.

Según explicó José Andrés Murillo, doctor en filosofía y presidente de la fundación, este concepto se desarrolló al determinar que uno de los principales daños que ocasiona el abuso es la ruptura de la confianza. “Se abusa porque hay confianza y entendí que nadie tiene derecho a destruir esa capacidad en una persona. De allí nace el nombre de la fundación y el origen de la Confianza Lúcida, una reconstrucción de ésta  pero de manera respetuosa, responsable, verdadera, comprometida y sobre todo consciente de los límites propios y exigentes del resto”.

Líneas de acción

Los inicios de la fundación se remontan cuatro años, cuando Murillo y otros tres denunciantes hicieron públicos los abusos cometidos por Karadima. De allí surge la inquietud  de instalar y difundir en el país una cultura de prevención y protección en casos de abusos a niños y niñas. El contexto reflejaba además que un  8,7% de los niños había sido víctima de abuso, según el 4° Estudio de Maltrato Infantil realizado por UNICEF. La edad promedio de estos era de ocho años y medio y en el 88% de los casos, los abusadores eran conocidos y la mitad eran familiares. Ante este escenario es que la organización se consolidó y hoy entrega herramientas concretas y efectivas para promover el buen trato humano y el rechazo a toda forma de abuso de poder a través de dos grandes áreas: la prevención y la atención.

La  primera área se focaliza en la formación de personas que trabaja con niños y niñas, a través de seminarios, talleres, cursos de profundización y diplomados; además de brindar asesorías, generar sensibilización social en esta materia, y la incidencia en la creación de políticas públicas.

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José Andrés Murillo, presidente de la fundación.

Los fondos recaudados en las acciones de formación son los que utilizan para autosustentarse, financiando con ello otras actividades gratuitas, como la investigación y publicaciones, además de su otro lineamiento: la atención y orientación a personas y familias que han sido directa o indirectamente sujetos de abuso sexual.

Según explicó el presidente de la organización, muchos de estos casos –familiares de niños víctimas de abuso o personas que en su niñez fueron abusados- son derivados a profesionales que trabajan en esta materia. Sin embargo, su foco se basa en los talleres grupales realizados por la organización para compartir experiencias, orientar a las víctimas y “resignificar” sus vidas, “entendiendo que su historia tiene una segunda vuelta, y que su relato traumático se puede transformar en uno heroico”, señaló Murillo. Agregó que “entre ellos se va dando una especie de alquimia que va transformando ese dolor; es tan potente lo que pasa que incluso la última sesión se llama Celebrar la Vida, ya que la mayoría de las personas quedan en condiciones de poder hacerlo”.

Una de las novedades de la fundación es identificar contextos abusivos –compuestos por el abusador, la víctima y los terceros encubridores- y trabajar en transformar a estos últimos en terceros protectores. “Significa crear contextos sanos, protectores, de promoción  de derechos y no contextos paranoicos (…) ya que no estamos llenos de abusadores, sino que de víctimas dañadas por un grupo de victimarios”, explicó el presidente de Fundación para la Confianza.

De esta forma y gracias a una campaña pública efectuada a comienzos de año, ya son más de 80 los inscritos para participar en los talleres; cifra que difiere a años anteriores, donde solo entre 2012 y 2013 acudieron cerca de 100 personas. Estos se realizan en Santiago y Valparaíso, y próximamente pretenden también efectuarlos en Puerto Varas.

Bandera de lucha: el Bloque por la Infancia

En 1990, Chile ratificó la Convención de los Derechos del Niño. Sin embargo,  Murillo y otros actores ligados al trabajo por la infancia, reclaman que en nuestro país “no hay una ley ni una institucionalidad inspirada en la convención”. Es por esto que actualmente, Fundación para la Confianza lidera a través de la vocería el Bloque por la Infancia: un grupo de más de 300 organizaciones de la sociedad civil que busca concretar el proyecto de ley de protección integral de los derechos de los niños y niñas. Actualmente se encuentran en conversaciones con el nuevo Consejo por la Infancia, liderado por Estela Ortiz, en busca de concretar los tres principales pilares de una nueva legislación: la creación de la Ley de Protección integral, una nueva institucionalidad o servicio público que vele por la protección de los derechos y la instauración de la figura de un defensor de la niñez.

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