O’Reilly y las plataformas de poder

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Respecto del caso del sacerdote John O’Reilly, recientemente condenado por abuso sexual reiterado en contra de una niñita, quisiera plantear algunas reflexiones.

José Andrés Murillo
José Andrés Murillo, Doctor en Filosofía y Presidente de Fundación para la Confianza

En primer lugar, el abuso sexual infantil es un abuso de poder en un contexto que se hace de alguna manera activa o pasiva, tolerante al abuso. En el caso del sacerdote católico John O’Reilly se dan varios factores exactamente en este sentido. El poder del sacerdote, está arraigado en lo espiritual, educacional, en la edad, en la confirmación social. El colegio es siempre un contexto asimétrico, donde los profesores y guías (en este caso espiritual) se encuentra en una situación de poder respecto de los alumnos. Es cierto que no todo contexto asimétrico es abusivo, pero sí es un contexto que debe estar más comprometido con la prevención que otros. La gravedad del caso O’Reilly radica en que el poder que tiene un sacerdote pudo ser utilizado de manera abusiva porque el colegio, según la investigación que se realizó, no le puso los límites necesarios para ello.

En segundo lugar, los casos de abuso sexual infantil tienen una dificultad aún mayor cuando se persiguen judicialmente, puesto que el sistema no está hecho para niños y niñas. Al contrario, además de ser hostil en sí, lo es mucho más para los niños y niñas, a pesar de que se está trabajando en volverlo un poco más humano para ellos. La voz de los niños muchas veces no es considerada como válida por el sólo hecho de ser niños. Los niños son, muchas veces y de muchas maneras, silenciados en el sistema judicial, contraviniendo la convención sobre los derechos de los niños. En este caso concreto, hemos visto por la prensa cómo muchas personas que, legítimamente pensando inocencia del sacerdote acusado, han llevado a cabo actos que directamente interrumpen la investigación, como la publicación en los medios de un comunicado de 1084 personas afirmando la inocencia del sacerdote. Es importante aclarar que considero fundamental el principio de presunción de inocencia en todos los casos. Pero esto no puede traducirse en políticas de amedrentamiento simbólico como el que hemos visto. Es más, esperaría de parte de las 1084 personas un comunicado no sólo pidiendo perdón a la familia que, valientemente, levantó la voz para denunciar la transgresión de la que fueron víctima sus hijas, sino también dándoles las gracias por abrirles los ojos.  El colegio mismo debiera dar las gracias a esta familia y a estas niñas que se atrevieron levantar la voz y relatar el abuso, pues así están previniendo otros futuros posibles casos y está ayudando a otras posibles víctimas que no se atrevieron a hablar, a ver algo de justicia para sus vidas. Por este motivo es que la (in)contundencia de la pena no me es lo más relevante.

Sin embargo, lo que sí es fundamental es que el sacerdote pudo llevar a cabo los abusos sólo porque una comunidad le prestó una plataforma de poder en la que tenía acceso sin restricción a niñas, incluso algunas de ellas muy pequeñas, para realizar dirección espiritual. Esto es un absurdo y no entiendo cómo las personas y el colegio no se dan cuenta de la aberración que significa este acompañamiento espiritual a niños tan pequeños y sin supervisión. ¿Estará ahora los colegios, las congregaciones y la Iglesia en condiciones de quitar la plataforma de poder a los sacerdotes? Tenemos razones legítimas para dudar.

Espero que se den cuenta de la gravedad de la situación, del peligro que significa exponer más niños y niñas a este sacerdote, del cual incluso el Servicio Médico Legal aconseja alejarlo de niños. Que se den cuenta de su responsabilidad también en la prevención y que esto termine en la creación de un plan integral de prevención, detección e intervención en casos de abuso sexual infantil, con altura de miras y acorde a los derechos de los niños.

1 COMENTARIO

  1. Me decía un guardia -al que le tocó estar presente en uno de juicios – «Pobre Padre, por lo que lo hacen pasar!».
    Cuando el guardia supo mi opinión, me quedó mirando como si estuviera loca.
    No hay conciencia, y eso es justamente lo que tú haces: crear conciencia.
    A veces uno se demora en entender cuál es nuestro objetivo en la
    vida,…yo creo que tú ya lo tienes claro…y eso es una bendición.
    Muchas gracias por estar del lado de los más indefensos.

  2. En el caso del «cura» O’Reilly, y tantos otros, el Clero, siempre va seguir prestando plataformas para que estos «delincuentes» sigan cometiendo abusos, siempre defenderá a este tipo de abusadores y no a los inocentes.

  3. José Andrés:
    Encuentro grave lo que pasa en nuestra sociedad. Me recuerda las Brujas de Salem.
    Porque al Padre lo están condenando en un proceso lleno de vicios y errores. Y como no pudieron lograr evidencias sólo se formaron la «convicción» de culpabilidad en base a testimonios (no pruebas) de la parte acusadora. Por eso lo han declarado «culpable a medias»: lo suficiente para ponerlo como criminal pero no tanto para que pueda estar fuera de la cárcel.
    Me da pena la poca defensa de la verdad que hay en nuestra sociedad. Felices lo anti cristianos denostando a la Iglesia, felices los políticos de izquierda porque distrae a la población. Pero la Verdad queda traicionada una vez más. Los jueces se portaron como César: Pan y Circo….
    No hay que defender a pedófilos, sean familiares, profesores, choferes ni curas. Pero por favor seamos mas celosos con nuestra justicia, para que actúe con mayor rigurosidad y diligencia.

  4. José Andrés,

    Con mucho respeto, que te tengo, por tu familia, por tu persona
    y vivencia, me permito escribirte para compartir contigo mi opinión, respecto a
    tu artículo yrespecto al caso. Eres una persona importante, confiable,
    sólida e inteligente, y siento un hondo respeto y gran aprecio por tu familia.

    Respecto al contexto de asimetría, esta asimetría convengamos
    que se da en casi todas las circunstancias que viven nuestros niños hoy, vale
    decir, colegios, hogares, centros de deporte y muchos más. Estas asimetrías son
    aún mayores en casos como niños sordos, bebes recién nacidos, niños a la espera
    de la adopción, etc. Más aún, en el hogar donde los niños deberían estar
    completamente seguros, a pesar de la asimetría evidente e insoslayable, es donde
    se observan los mayores casos de abuso infantil, tanto de abuso sexual como de
    golpizas. Dicho esto son más los casos de buenos padres, buenos educadores y
    buenos sacerdotes los que abundan, sólo que no son noticia, y en el día de hoy,
    la condición de ser sacerdote católico ya conlleva a casi todos en la sociedad
    a considerarlo culpable, antes siquiera de analizar los hechos. Hubo una época
    donde era todo lo contrario, y la verdad quedaba callada frente a la imagen y
    autoridad del mismo.

    Respecto al sistema judicial, coincido que debe haber sido muy
    difícil para las niñas, imagino que para nadie es fácil, pero para el acusado,
    que es a quien yo conozco ha sido espantoso. Todo lo que se hizo, el trato, la
    animadversión, la actitud al escuchar cuando los testimonios eran favorables a
    él, todo estaba configurado desde un primer momento en su contra.

    Respecto a los firmantes de la carta de apoyo, lo describes como
    personas que defiende a un abusador, pero te falta analizar la opción de que
    muchos de ellos aún creemos en la inocencia del Padre, esta es una opción
    que todos tenemos siempre frente a cada hecho que sucede, esta vez, además
    siendo bastante impopular defenderlo, la
    historia se pone en nuestra contra, la mayoría de los juicios en Chile ha
    terminado mostrando una cruda y dolorosa verdad, por lo que lo cómodo sería
    callar o incluso unirse a las frases fáciles que rondan en nuestro país.

    José Andrés creemos en la inocencia del Padre, creemos que el
    juicio ha sido llevado de manera prejuiciosa, creemos que no se ha investigado
    profesionalmente. Te invito a investigar a fondo lo que aquí ha sucedido,
    estoy segura que tanto el Padre, como el abogado te informarán de todo lo que
    quieras. tu sabes lo difícil que es vivir una injusticia,

    • JOSE ANDRES, ME IMAGINO QUE CON TODO LO DESCRITO ANTERIORMENTE, TU RESPALDAS TOTALMENTE AL SACERDOTE, PASANDO SOBRE LA JUSTICIA QUE NO HIZO OTRA COSA DE INVESTIGAR Y SANCIONAR A UNA PERSONA QUE PESE A TOOOODO EL RESPALDO RECIBIDO, RESULTO SER CULPABLE. YA LO DIJE, LOS CURAS O SACERDOTES SON SERES HUMANOS, Y COMO TAL TIENEN VIRTUDES Y DEFECTOS Y PEOR AUN, SU LADO OSCURO, QUE EN ESTE CASO ES EL DE LOS MAS BAJOS Y REPUDIABLES QUE PUEDA EXISTIR. SE QUE EXISTEN MUCHOS RELIGIOSOS QUE HACEN LAS COSAS BIEN Y AYUDAN A LAS PERSONAS, PERO LAMENTABLEMENTE HAY MANZANAS MUY PODRIDAS COMO EL CURA O’REILLY, Y SI TU TE DAS CUENTA, EN TODOS LOS CASOS EN DONDE HAN SIDO PROCESADOS POR SUS CRIMENES, NINGUNO HA TENIDO LOS PANTALONES PARA RECONOCER SUS DELITOS Y FALTAS. QUE VERGUENZA

  5. Creo que es muy liviano decir que una comunidad le prestó una plataforma desde la cual pudo haber actuado como se le ha impugnado y condenado legalmente puesto que tal comunidad no tenía como saber que el sacerdote incurriría en tales actos. Sería como atribuirle complicidad a esa misma comunidad. Por otra parte debo decirte que los niños y niñas son bastante manipulables y tomando en cuenta el tremendo peso de una acusación de tales características los padres y las madres terminan siendo impulsores de testimonios que solo dan cuenta del pánico que sienten ante la sola posibilidad.
    Aun nos queda demasiado camino que recorrer para dar fe que este sistema judicial se comporta a la altura de las circunstancias en todos los casos.

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