Chile: Polo de desarrollo regional ante desastres

La Cooperación que Chile entrega, prioritariamente a países de América Latina y el Caribe, pero a los que añade países de Asia y África; no se realiza mediante la entrega de dinero o infraestructura, sino mediante asistencia técnica y formación de capital humano, dado que nuestra Política de Cooperación tiene efectivamente “rostro humano”, buscando mejorar la calidad de vida de los pueblos y construir puentes de integración.

Por Ricardo Herrera, AGCID
Ricardo Herrera, Director Ejecutivo Agencia Chilena de Cooperación Internacional para el Desarrollo-AGCID.

No es novedad para nadie que Chile se ha convertido en el ejemplo de sobrevivencia a numerosos y variados desastres naturales, desde terremotos y tsunamis, hasta aluviones e incendios forestales. Producto de cada uno de estos eventos de la naturaleza, si bien hay miles de pérdidas humanas y materiales que lamentamos como país, en cada una de ellas hemos aprendido a fortalecer las gestiones de nuestras instituciones en materia de prevención, gestión y control de los desastres, y prueba indiscutida de ello fue el exitoso manejo del último tsunami que afectó a la zona norte de nuestro país, mediante la incorporación de medidas asertivas en las que se sumó tecnología, procedimientos de organización comunitaria, sistemas de alertas por mensajería telefónica, pero por sobre todo, la experiencia y el aprendizaje de toda una comunidad.

Así es, países como Chile y Japón, a fuerza de golpes de la naturaleza, han acumulado conocimiento, han formado a expertos y han desarrollado resiliencia como sociedades. Esta semana, la Presidenta de la República, Michelle Bachelet, presentó el programa KIZUNA, una iniciativa de los gobiernos de Chile y Japón, que busca formar a 2 mil profesionales e investigadores de Latinoamérica y el Caribe, en un plazo de 5 años, en la prevención y reducción de desastres. Y cómo no hacerlo, si los países de nuestra Región son tan vulnerables ante todo tipo de embates de la naturaleza, y que desean intercambiar experiencia y conocimiento, para promover buenas prácticas en sus propios países y construir mejores políticas públicas en este sentido.

La Cooperación que Chile entrega, prioritariamente a países de América Latina y el Caribe, pero a los que añade países de Asia y África; no se realiza mediante la entrega de dinero o infraestructura, sino mediante asistencia técnica y formación de capital humano, dado que nuestra Política de Cooperación tiene efectivamente “rostro humano”, buscando mejorar la calidad de vida de los pueblos y construir puentes de integración. De seguro, los 2 mil profesionales que se formen en Chile en la prevención y reducción de desastres, serán capaces de adaptar los conocimientos y el aprendizaje de nuestras instituciones, como son ONEMI, Ministerio de Obras Públicas, Bomberos de Chile y Conaf, entre otros; a sus propias realidades y políticas, de modo de generar escenarios mejor preparados y más resilientes ante la eventualidad de desastres.

Dada la relación de la Oficina de la ONU para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNISDR) con Kizuna, después del terremoto de magnitud 8.4 en la zona norte de Chile, el pasado 16 de septiembre, la UNISDR felicitó al gobierno de Chile por los esfuerzos realizados para mitigar los efectos del fuerte movimiento, que hasta el momento registra 15 fallecidos y la evacuación de alrededor de un millón de personas producto del tsunami. Nuestra alta propensión a registrar terremotos y otros fenómenos naturales extremos, permitió que nuestro país tuviera un rol crucial en el diseño del Acuerdo Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres realizado en marzo de este año en la conferencia mundial organizada por la ONU.

A estos antecedentes incidentales y propios de nuestra ubicación geográfica, se añade el prestigio de nuestro nivel técnico en el manejo de desastres que ha llegado a un desarrollo óptimo en el país, según lo vivenciado en el último evento. Por este motivo es necesario continuar en este rumbo, promoviendo la formación de más especialistas chilenos, latinoamericanos y del Caribe en esta temática, construyendo redes de alta especialización y calidad, favoreciendo el intercambio y la experiencia en rescate urbano, prevención de incendios forestales, evaluación rápida post desastres de la seguridad estructural de edificaciones, y criterios sísmicos en estructuras de puentes, entre otros temas.

En el marco de los 25 años de la cooperación chilena, nuestro país es hoy, polo de desarrollo regional ante desastres. Porque vemos a América Latina y el Caribe como un espacio para compartir experiencias exitosas. Chile coopera para promover un mayor desarrollo e impacto en las vidas de las personas de nuestra región.

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