Espacio Público: corazón de la dinámica de barrio

Cuando comenzamos a trabajar en Mi Parque hace ya 7 años, hablar sobre la importancia de las áreas verdes y del espacio público como una herramienta para generar calidad de vida e integración social en nuestras ciudades, no sonaba más que unas bonitas palabras.Afortunadamente, creo que hoy en día, prácticamente nadie discutiría sobre la importancia que estas tienen y sobre el gran desafío que tenemos como país para generar más de estos espacios en los lugares donde más se necesitan y donde más carencias en materias de equipamientos y servicios urbanos existen.

Por Ignacio Lira, Mi Parque
Ignacio Lira, Director Ejecutivo Fundación Mi Parque.

El pasado 26 de noviembre Fundación Mi Parque cumplió siete años recuperando áreas verdes en las zonas más vulnerables del país, tiempo en el que además de haber construidos más de 200 proyectos, más de 24.000 voluntarios y 85 empresas han puesto sus manos a la obra por mejorar la calidad de vida de los chilenos.

Cuando comenzamos a trabajar en Mi Parque hace ya 7 años, hablar sobre la importancia de las áreas verdes y del espacio público como una herramienta para generar calidad de vida e integración social en nuestras ciudades, no sonaba más que unas bonitas palabras.Afortunadamente, creo que hoy en día, prácticamente nadie discutiría sobre la importancia que estas tienen y sobre el gran desafío que tenemos como país para generar más de estos espacios en los lugares donde más se necesitan y donde más carencias en materias de equipamientos y servicios urbanos existen.

En este sentido, uno de los grandes logros que humildemente celebramos en este séptimo aniversario, fue el de haber sido un actor que ha aportado en el posicionamiento de esta temática en la opinión público durante los últimos años.

El lugar que elegimos para celebrar estos años de trabajo, fue en una plaza ubicada en la comuna de San Bernardo en donde los mismos vecinos, luego de haber trabajado en el diseño y construcción de su plaza el año 2014, decidieron bautizarla con el nombre de “La Esperanza”. Porque sus anhelos más profundos cómo comunidad eran los de lograr transformar este espacio, antiguamente abandonado, lleno de basura y desilusión, en un lugar de paz, de encuentro, de contacto con la naturaleza y de unión para el barrio. Los que asistimos a la celebración y compartimos junto a la comunidad, pudimos ver que ese anhelo y esa esperanza se han convertido en algo concreto y real.

La esperanza de este cambio es lo que queremos seguir llevando a muchos barrios más a lo largo del país, trabajando en generar comunidades más organizadas, empoderada y que sientan sus espacios públicos como algo propio. Para que así les tengan cariño y los cuiden, transformando estos lugares en el corazón de la vida comunitaria de los barrios con identidad y pertenencia.

Ya son más de 200 proyectos construidos, pero no son sólo eso, no son números, sino que son más de 200 historias y comunidades concretas que han hecho realidad su sueño de contar con una nueva plaza o parque en sus barrios. Ese ha sido el aporte que hemos querido generar y al cual le hemos puesto todo nuestro empeño y dedicación para aportar en la construcción de un país más integrado, más cohesionado y que brinde mejor calidad de vida a muchos chilenos.

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