Bonos de impacto social: La innovadora forma para financiar servicios públicos

En septiembre de 2010 fue desarrollado el primer Bono de Impacto Social (BIS) por Social Finance UK en la prisión de Peterborough (Inglaterra), para financiar servicios de rehabilitación para ex prisioneros con el objetivo de reducir su reincidencia, la que en Reino Unido alcanza el 63% en los delincuentes con condenas menores a 12 meses. En colaboración con el Ministerio de Justicia Británico, el Big Lottery Fund y una serie de organizaciones enfocadas en la reincidencia criminal, utilizaron un BIS para trabajar con 3.000 ex prisioneros durante cinco años. Sin embargo, el capital invertido solo será reembolsado por el gobierno si el programa propuesto logra reducir la reincidencia.

Este modelo está articulado por diferentes actores, los cuales se involucran con el fin de resolver problemas relacionados con una diversidad de temas. Se encuentran quienes proveen servicios como las ONGs; está el inversor privado o un organismo multilateral como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que cuenta con fondos destinados a estas iniciativas; y por último, está el pagador final correspondiente al gobierno, el cual devolverá los fondos invertidos sólo si se logran los resultados acordados. A estos actores se suma la figura del evaluador externo, que no debe ser pagado por el inversionista ni por el Estado para evitar conflictos de intereses y así otorgar transparencia al proceso.

¿Y quiénes están dispuestos a invertir? Son personas o empresas que en vez de hacer una donación, realizan una inversión como cualquier otra, pero que tiene el valor agregado del aporte social. Si se logran los resultados, el Estado les reembolsa el dinero invertido más una ganancia extra según se haya establecido. Los BIS no son tan riesgosos, ya que se evalúa desde un principio las posibilidades de lograr éxito. Pero si el proyecto no funciona del todo, los inversores pueden perder parte de su dinero, asumiendo el riesgo que existe en cualquier inversión.

Experiencias por el mundo y en Chile

Actualmente existen 44 proyectos en 8 países financiados con un BIS, en una inversión de 140 millones de dólares. Estos proyectos abordan temáticas muy distintas y problemáticas como por ejemplo la adopción y apoyo a la tercera edad en Reino Unido, el embarazo adolescente y el empleo en Estados Unidos, el control de la Diabetes en México, la deserción escolar en Colombia, la atención a la salud en el Sudeste Asiático, la brecha de géneros de la educación en India.
En Chile se está investigando la posibilidad de usar el método BIS para la reinserción social de reos y ex reos, así como también en la prevención del maltrato infantil.

bis2
Rodrigo Mobarec, consultor Proyecto FOMIN-BID.

Rodrigo Mobarec, consultor Proyecto FOMIN-BID, es uno de los pioneros en implementar esta materia en Chile y hace un análisis de los BIS en Latinoamérica, señalando que “se está haciendo el esfuerzo en varios países. Lejos el más avanzado es México porque tienen una cultura mucho más grande basada en la evidencia y sus gobiernos regionales tienen mucha autonomía; Brasil va lento por la mala relación público-privada que acontece hoy en ese país y en Chile hay harto interés de parte de varios ministerios sectoriales, pero es necesario voluntad política”.

Además este diseñador de un Bono de Impacto Social en prevención del maltrato infantil, señala que “las organizaciones filantrópicas donan la plata sin recibir de vuelta impacto ni resultados comprobables, sin embargo, tenemos que ser capaces de demostrar el impacto que estamos generando. Curiosamente lo que menos me preocupa es conseguirme la plata para el proyecto. A pesar del interés es más difícil convencer al Estado que se suba al carro”.

Según un estudio de Unicef del año 2014 el 75% de los niños sufre algún tipo de maltrato, ya sea psicológico o físico y en nuestro país la entidad encargada del tema es el Sename que realiza cerca de 200 mil intervenciones anuales. A esta problemática apunta Rodrigo Mobarec: “En mi bono propongo hacer una intervención básica, entregarle herramientas a los padres, lo que no es costoso y evitar las internaciones en el Sename que tiene un costo cercano a los 207 mil pesos mensuales por niño”.

Los BIS tienen múltiples beneficiarios. Se ven favorecidas las personas logrando solucionar un problema social; el gobierno, quien paga solamente por proyectos exitosos; los líderes sociales, que tienen más posibilidades de acceder a fondos, mayor flexibilidad para innovar y mayor apoyo para lograr resultados efectivos.

Por último, los inversores reciben un retorno financiero y también social. Como estos son proyectos a largo plazo (entre 5 – 8 años) los resultados finales aún están por verse. En el caso de la prisión de Peterborough los indicadores preliminares son alentadores: en agosto de 2014 mostraban una reducción en los casos de reincidencia del 8,6% comparado con la tendencia nacional. Si esta tónica continúa el próximo año ya podríamos ver como los inversionistas recibirán su primer retorno contra el capital invertido en estos Bonos de Impacto Social.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *