Biblioteca Central para Ciegos: del cassette a la digitalización

Por más de 30 años, el cassette ha sido una de las fórmulas con la que un grupo de no videntes ha podido conocer las historias que relatan cientos de libros. Sin embargo, el avance de la tecnología generó la extinción de este sistema, provocando una nueva necesidad: la digitalización de las cintas, intentando conservar la voz de quienes colaboraron en hacer posible esta tarea.

Por Gabriela Castillo

Biblioteca para ciegos2Cerca de 2.800 son las obras literarias que están disponibles en la Biblioteca Central para Ciegos (Fundación BCC). Sin embargo, allí los libros no están escritos en Braille ni publicados en papel. Debido al alto costo que implica presentarlos en este formato, sus fundadores optaron por implementar otra modalidad: el uso del cassette en un formato de cintoteca.

Por más de 30 años que sus estantes han albergado sobre las 14 mil cintas, considerando que un libro ocupa en promedio cinco cassettes. Todas, recopilan la voz de voluntarios que para facilitar el acceso de libros a gente no vidente, grabaron horas de lectura de novelas, cuentos y distintos géneros literarios. Según explica su actual gerente general, Irma Parodi “esto permitió la masificación de las obras en personas con discapacidad visual, considerando que muchos no tienen los recursos para aprender el lenguaje Braille y otros han quedado ciegos en el transcurso del tiempo, lo que dificulta su aprendizaje”. Esto último es el caso de Jorge Opazo, presidente de la fundación BCC, quien llegó a ella luego de que una enfermedad degenerativa –atrofia coroidea- se agravara y le impidiera el uso de su vista. “Para las personas que quedan ciegas a mitad de camino es difícil volver integrarse rápidamente, por eso este lugar es una forma de apoyarlos en su continuidad”, señaló Opazo.

La biblioteca, a la que asisten cerca de 50 personas mensuales, es uno de los pocos lugares donde la cinta se sigue utilizando como un recurso. Sin embargo, hace más de seis años que vienen trabajando sobre una necesidad básica y fundamental de resolver: la digitalización de estos cassettes. Debido al avance de la tecnología, su sistema quedó prácticamente obsoleto, debiendo adecuarse a las nuevas necesidades. “Nos dimos cuenta de la necesidad de digitalizar la biblioteca cuando dejamos de encontrar a la venta los cassettes y los reproductores de estos mismos. Por eso la gente comenzó a pedirnos esta digitalización”, señaló Parodi. Pero adaptarse a este nuevo formato no ha sido un proceso fácil ni rápido: hasta la fecha llevan 600 digitalizados, considerando que solo hace 3 años lo nuevo se graba en este formato y el traspaso de información (de cassette a CD o mp3) se hace en tiempo real. “No queremos realizar una digitalización que robotice la voz de los libros, como sucede con la nueva tecnología. A los ciegos y a nosotros nos gusta esa voz humana, por lo que queremos conservarla”, señaló Mónica Valdivieso, directora de la Fundación BBC. Agregó además que “por el momento no contamos con tecnología que nos haga apurar el proceso, por eso nuestra mayor limitante es el tiempo y el costo que generaría invertir en algo que realice este proceso más rápido, manteniendo la voz humana”.

Biblioteca para ciegos3El proceso en ningún caso considera deshacerse de los cassettes, ya que, según explicó Parodi, “este recurso no solo fue una herramienta útil de integración para los no videntes, sino que hoy constituye un patrimonio que refleja el trabajo que por más de 45 años realizamos y que queremos cuidar”.

Otras áreas de desarrollo

La biblioteca nació luego de que un grupo de esposas de médicos se reuniera para ayudar a los ciegos a través de la lectura y la enseñanza del Braille en el año 1967. Hasta la fecha sus esfuerzos se han centrado en potenciar la biblioteca, pero también han enfocado su trabajo en crear nuevas áreas de desarrollo que hoy le dan forma a la fundación. Entre ellas destacan el ciber o centro de navegación para ciegos que cuenta con una sala de computación, una Otec donde realizan capacitaciones –actualmente un curso de dactilografía con jaws lector de pantalla, utilización de iphone y cursos de inglés básico- y la imprenta en Braille, donde realizan libros a pedidos tanto individuales como proyectos.

Fue en esta última área la que les permitió autofinanciarse por más de 14 años desarrollando los textos escolares para el ministerio de educación en lenguaje Braille. Pero el proyecto fue traspasado a una universidad estatal, por lo que la fundación ha debido buscar otras maneras de financiamiento, específicamente a través de socios y proyectos postulados al sector público y privado.

Es por esto que todos los años la fundación BCC realiza una colecta, haciendo un llamado a colaborar en esta iniciativa que, en palabras de su propia gerente “intenta que las personas puedan obtener las herramientas necesarias para ser independientes e integrarse a la sociedad”. Los fondos recaudados son destinados para avanzar en la digitalización, los proyectos de capacitación y en la imprenta de Braille, que pretende, en un futuro, comenzar a generar una biblioteca con textos en este lenguaje.

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