Estudio revela puntos críticos en acceso a bienes y servicios en zonas rurales de la RM

Los principales puntos críticos están en el transporte, las farmacias, la falta de agua y las deudas informales.

fusupo2La Fundación Superación de la Pobreza, Sernac y el Ichem, dieron a conocer un estudio que realizaron en conjunto denominado «Consumo y endeudamiento en familias vulnerables pertenecientes a la zona rural de la Región Metropolitana», en el que se buscó indagar sobre los efectos que tienen en las personas que habitan en cuatro comunas rurales, las prácticas de consumo y endeudamiento que se producen en estos territorios.

La investigación, realizada con 184 habitantes de Alhué, San Pedro, Calera de Tango y El Monte, reveló que las familias vulnerables de estas localidades sufren al igual que en las ciudades, una nueva “pobreza equipada” que se oculta con la tenencia de bienes o el acceso a servicios, pero la viven de manera diferente: no definen su identidad a través del consumo, más bien son las brechas territoriales las que los afectan más.

A los diversos problemas que están presentes como:   la escasez hídrica, el tener que trasladarse de comuna para estudiar o para recibir atención de salud, no poder reclamar por cobros indebidos en servicios básicos, no saber a quién acudir ante abusos de empresas, no contar con farmacias, se suma uno de los puntos más críticos de la ruralidad en la RM: el trasporte, tanto al interior como interurbano, presenta escasa frecuencia y alto costo. En el Monte, por ejemplo, las personas aluden a la circulación de micros informales de tan mala calidad que la gente les dice las «rompe huesos».

Con respecto al endeudamiento, las familias vulnerables de sectores rurales optan por mecanismos informales, como préstamos de familia y amigos, o pedir “fiado” en los comercios de confianza y temen al endeudamiento formal, por los años que demoran en pagar, los intereses, las cobranzas y la posibilidad de “caer en Dicom”.

La débil actividad económica en varias de las comunas estudiadas se expresa en bajos e irregulares ingresos, lo que dificulta aún más el acceso a endeudamiento, que las familias entienden siempre como un mecanismo forzado de supervivencia. Hay ámbitos que las familias ni siquiera consideran dentro de su consumo, como son el vestuario o la recreación.

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