De nosotros depende

columna Late
José Ignacio Vicente, sub gerente de Negocios Late!

Para nadie es un misterio que las empresas, independientemente de su magnitud, son creadas, conformadas y gobernadas por personas.  Personas comunes y corrientes, como tú que estás leyendo esto, o como yo que lo escribo.

A su vez, todos sabemos que las empresas se sustentan en el desarrollo y venta de productos o servicios creados para satisfacer las necesidades de otras empresas o instituciones, y/o para satisfacer las necesidades de sus consumidores o clientes (personas también). Por lo tanto, como podemos darnos cuenta, la unidad mínima o el actor más pequeño capaz de decidir en la economía y el mercado es y será siempre una: la persona; el individuo.

Suena muy lógico, casi banal, pero es bueno recalcarlo. Digo lo anterior, ya que no es inusual escuchar a gente alegando contra el mercado, las empresas o el consumo, como si ellos estuvieran viendo todo desde afuera, sin estar siquiera conscientes, de que sus actos y decisiones también forman parte de este sistema, ya sea como empleado, como emprendedor  o como consumidor.

Hoy es entendible que existan quejas sobre las empresas y el mercado. Sobre todo en el último tiempo donde se han visto múltiples casos de colusión, corrupción y contaminación por parte de grandes empresas en nuestro país.  Pero, lo que no es entendible en ningún caso, es que nosotros sigamos indiferentes frente a estas situaciones. Indiferentes como si no pudiésemos influir, aunque sea en pequeños cambios, en nuestro entorno y el mercado. Sin embargo, la verdad es que como personas tenemos un poder tremendo, ya sea como consumidores o como trabajadores, para cambiar estas realidades.

En el caso más básico, como consumidor, cada vez que compras un producto estás mostrando tu preferencia por una marca y empresa sobre otras. Y, en paralelo, estás inconscientemente avalando a la empresa que lo produjo. Si el producto que compras y prefieres proviene de una empresa que hace las cosas bien, más allá de los resultados financieros, y es responsable con sus trabajadores, proveedores y con el medio ambiente; entonces tú, al preferir sus productos estás colaborando con que esa empresa y las empresas de ese estilo, sigan creciendo.

Felizmente, hoy en día existen cada vez más personas (consumidores y trabajadores), y empresas conscientes de lo anteriormente planteado. Eso se ve reflejado por ejemplo en el gran número y el rápido crecimiento que han tenido las empresas B  en nuestro país y en el resto del mundo, además del desarrollo de otras tendencias o iniciativas como el capitalismo consciente, el comercio justo, y economías con “propósito”.

En fin, podemos observar  el desarrollo y rápido crecimiento de muchas tendencias que nos demuestran que las personas, y por lo tanto las empresas y la economía, están en proceso de cambio,  y para bien. Pero para que esto sea un cambio generalizado, depende solo de nosotros.

Sí, depende de nosotros que estos cambios afecten a la mayoría de la economía y el mercado. Y depende de nosotros que estos cambios se noten en poco tiempo y no en 100 años más. Porque como dije inicialmente, tanto las empresas como el mercado están conformadas por individuos como tú o como yo  que poco a poco,  en sus actividades diarias y bajo su responsabilidad, pueden generar grandes cambios en el mercado y en la sociedad.

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