La pobreza de las urnas

Si bien las primarias destacaron por un alto nivel de participación, no es posible obviar una constante que existía en el sistema electoral anterior: la participación de las comunas de mayores ingresos es muy superior a las más pobres. Así, la participación se circunscribe, mayoritariamente, al grupo que percibe que su ejercicio eleccionario impacta en sus condiciones de vida o en el proyecto de país que espera.

Mucho se habla del “Chile que construimos todos”, pero ante la marginación de miles de chilenos de participar en las elecciones hay señales claras: la poca cercanía de la política ante las demandas ciudadanas y la creciente desconfianza hacia las instituciones. Sin embargo, las personas en situación de pobreza suman a estas razones el sentir de que las autoridades están muy lejos y que cuando tocan a su puerta, no es para ser fuente de consulta.

Es conocido el escaso margen de participación y ejercicio de voz que se entrega a las personas en situación de pobreza sobre las decisiones que los involucran. Si bien las transferencias monetarias y subsidios incrementan sus ingresos, las políticas públicas no logran recomponer sus confianzas y vínculos con el resto de la sociedad.

En este marco, la gran interrogante es cómo las propuestas de los candidatos lograrán convencer, a las personas que viven múltiples vulnerabilidades, que el derecho y deber ciudadano de acudir a las urnas —hoy paradojalmente voluntario— puede ser un vehículo a través del cual sus decisiones incidirán en el país y en su vida cotidiana.

Con este diagnóstico a la vista, 17 organizaciones se reunieron en «Populusaurio», iniciativa que cree en la promoción de una ciudadanía con poder para construir una democracia más representativa, diversa, transparente, participativa y paritaria. Este es el inicio de un diálogo entre la sociedad civil y el Estado, con miras a la implementación de políticas públicas pertinentes a las necesidades de los ciudadanos.

Las voces de la pobreza se escucharán en las urnas con más fuerza, en la medida que los proyectos de país en juego inviten y conduzcan al aseguramiento de oportunidades para que, en igualdad de condiciones, todos podamos desplegar nuestra libertad.

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