Una RSE conectada con el país

directoras de área de Gestión Social, Francisca Engdahl
Francisca Engdahl, directora área de Gestión Social, Consultora Gestión Social.

No cabe duda que la Responsabilidad Social Empresarial es una tendencia que llegó para quedarse. Cada vez son más los foros y seminarios que se organizan para hablar del tema, pero el problema es que son pocos los cambios reales que las empresas están dispuestas a implementar. Se habla del paso de la filantropía a una mirada de negocio, se discute si el concepto es la sustentabilidad o la sostenibilidad, como si el cambio de un par de letras fuera lo más trascendental del tema, pero son pocos los que reflexionan cómo una gestión responsable puede contribuir a la disminución de la inequidad, justicia y cohesión social.

En el Congreso Internacional de RS que se realizó en Buenos Aires en noviembre, me llamó la atención el enfoque que se le da a la temática. Con exponentes como los Premios Nobel de Economía, Amartya Sen y Paul Krugman, las ponencias giraron en torno a la desigualdad, postulando que la RSE debe abordar los grandes temas valóricos y de justicia social. El centro estuvo dado por lo que Amartya Sen llamó la “necesidad de restaurar la discusión ética de la economía”.

La evolución que ha tenido la RSE en Chile, está marcada por la búsqueda de valor compartido y la necesidad de medir todos los resultados. Desde mi experiencia, esa ha sido la forma que han utilizado las áreas de RSE para validarse frente a las gerencias más “duras” que miran con recelo los temas sociales y ambientales. Sin embargo, creo que esta visión utilitarista debe incorporar la, muchas veces ausente, arista valórica propia de la sostenibilidad. No podemos cambiar la forma de hacer empresas con la misma lógica del retorno en el corto plazo. Necesitamos ampliar la mirada y trabajar para construir una mejor sociedad para todos y todas, para la generación futura, pero también para la presente.

La solución no es hablar de sostenibilidad en vez de sustentabilidad, tampoco inventar un nuevo concepto. Acá lo importante es atreverse a hablar de una RSE que aborde la desigualdad social de manera eficiente, apuntando al valor compartido desde una necesidad ética más que utilitarista.

Lo que necesitamos es más justicia y menos filantropía; más conciencia y menos conversación; más cambios estructurales y menos donaciones. Probablemente una sola empresa no cambiará el tipo de desarrollo, pero si vemos, por ejemplo, que casi la mitad de las empresas que transan en el IPSA cuentan con Reporte de Sostenibilidad, estamos en un buen pie para a ir un paso más allá.

0 respuestas a “Una RSE conectada con el país”

  1. La RSE hoy es una falacia en Chile, empresas están porque otros están, hay que estar presente y figura en medios y páginas sociales. La verdadera naturaleza y compromiso, debería considerarse que exista como una meta en el presupuesto, con resultados ad hoc a sus utilidades, y con seguimiento periódico, hoy son mas que una declaración de un «principio o valor» que a lo más, figuran en su Misión como una declaración de un Objetivos más. Comprometerse de verdad.

  2. Concuerdo en el análisis, falta mucho, pero soy más pesimista: en Chile no hay RSE si se compara con países similares al nuestro según el nivel de economía. Hoy por lo general hay grandes áreas de comunicaciones en las empresas y no de RSE (sólo basta con analizar quien es el jefe directo del jefe de RSE); no las enjuicio a todas, quizás exista algún gerente o dueño de empresa con fines nobles, pero por lo general las empresas buscan un beneficio comunicacional en este tema.

    Tampoco las culpo a ellas, es culpa de todos nosotros. Hoy tenemos una ley que incentiva de muy mala manera este tema: donar con el objetivo de reducir impuestos es avanzar un paso hacia adelante y dos hacia atras. Si avalamos esa mirada, pocos cambios podemos esperar en el corto plazo. Se avanza si, pero no al ritmo que crece nuestra economía y por sobre todo muy, pero muy por debajo, al ritmo que crecen los bolsillos de los dueños de las grandes empresas.

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